Al parecer, a pólvora.

Pero curiosamente sólo “allá”, acá en la tierra, ya “pierde” ese aroma. Pareciera que en nuestro planeta no se dan las condiciones de reacción de los elementos del mismo modo que en la Luna.

De todos los seres humanos que han pisado la Luna —hombres todos y creo que van doce, si no, me corrigen— tienen la misma percepción y todos están de acuerdo en que el polvo lunar huele a pólvora. Pero por supuesto, que con los incómodos trajes espaciales los astronautas no han podido ejercitar fuera del módulo lunar el sentido del olfato. Pero una vez de regreso, han quedado restos en la cabina del fino polvo pegajoso que se adhirió a sus trajes. El astronauta del Apolo 17, Gene Cernan dijo “Huele a arma recién disparada” —Quisiera enviarles un poco—

El polvo lunar se compone mayormente de dióxido de silicio creado por los meteoros que colisionan contra la superficie de la Luna; También contiene calcio, magnesio, hierro.

La NASA cuenta con un equipo de “olfateadores” ¡Sí!, se encargan de oler todas las piezas que se emplean en los vuelos espaciales, con el fin de asegurarse que nada cambie el delicado equilibrio del clima creado en la Estación Espacial Internacional. No sé como sea eso de identificar esta especie de buqué de oxidación de un tornillo, pero definitivamente para todo hay.

Por cierto, el astronauta Don Pettit —quién nunca ha pisado la Luna, pero sí ha estado en la Estación Espacial Internacional—, interesado por el tema, lanza como una posible explicación el llamado “efecto lluvia en el desierto”.
Así es, aduce el astronauta explicador: “¿A qué huele el desierto? A nada. Hasta que llueve. Entonces, el suelo completamente seco que tiene meses sin recibir la lluvia, suelta súbitamente dulces olores que llenan el ambiente. La Luna tiene 4,500 millones de años sin “lluvia”, pero al recibir la humedad del módulo lunar, se origina el mencionado efecto”

¿Cómo la ve?

Saludos desde mi breve espacio sin efecto de lluvia.
El Perplejo Sideral