Poco tiempo después de que se hubo completado el Nuevo Catálogo General, la fotografía empezó a ser utilizada como una herramienta para registrar objetos celestes que escapaban a la detección del ojo humano, aún con los mejores telescopios. De esta manera se añadió un “Catálogo Índice” (IC, por sus siglas en inglés). También se incluyeron algunos cúmulos que habían pasado desapercibidos durante la elaboración del NGC.