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"CITA
CON EL PLANETA DE LOS ANILLOS"
por Antonio Sánchez Ibarra
asanchez@cosmos.astro.uson.mx
http://cosmos.astro.uson.mx
Siete años de viaje y espera. Noventa y seis minutos de alta
tensión. Tiempo justo para que la señal de radio, allá,
desde el planeta de los anillos, llegue al Laboratorio de
Propulsión a Chorro, JPL: El motor ha funcionado
correctamente.
La aventura que inició en la década de los ochenta, marcaba
el final del viaje y el principio de un estudio, al menos, de
cuatro años en torno al planeta Saturno.
Cassini, conceptualizada después del paso de las naves
Voyager por el planeta de los anillos, llegaba a su cita casi
siete años después de su lanzamiento el 15 de octubre de
1997.
En el marco de la exploración espacial realizada durante la década
de los 70's, las naves Pionero pasaron fugazmente por las
cercanías del planeta Saturno y nos enviaron las primeras imágenes
del planeta de los grandes anillos.
Posteriormente, tanto Voyager 1 como 2, nos enviaron
excelentes imágenes del planeta y algunas de sus lunas. Aves
de paso, los Voyager sólo trabajaron sobre el planeta en
sobrevuelo, ya que continuaban su recorrido: Voyager 1 al
exterior del sistema solar mientras Voyager 2 hacia el planeta
Urano, luego Neptuno y posteriormente también saliendo del
Sistema Solar.
Pero la ambición de los especialistas era mayor. Disfrutando
de la excelente información e imágenes que Voyager 1 y 2 habían
enviado de Saturno, tenía que continuar algo más. Así como
para Júpiter se había diseñado Galileo
para
insertarse en órbita y estudiar el planeta varios años,
Saturno debería tener una sonda automática capaz de realizar
diversos estudios.
Así nació Cassini, nombrada en honor al astrónomo que había
percibido por primera vez una tenue división en los anillos
del planeta.
Cassini fue diseñada en grande: con el tamaño de un autobús
escolar, la nave tendría una antena de comunicación con la
Tierra de 4 metros de diámetro, diversos instrumentos y cámaras
para obtener las mejores imágenes del planeta, sus anillos y
sus satélites naturales.
Algo adicional: Cassini debería llevar una pequeña cápsula
que, a diferencia de Galileo donde cubría el motor principal
y podría abortar la misión si no se deparaba, tendría que
expulsarse meses después del frenado para ingresar en órbita,
sin interrupción para el proceso, para dirigirse hacia el satélite
natural más grande del planeta: Titán.
Años de diseño y trabajo después darían como resultado el
lanzamiento de la sonda el 15 de octubre de 1997 en un viaje
asistido gravitacionalmente.
Lo anterior significaba dirigirla no hacia Saturno, sino hacia
el Sistema Solar interno para tener un acercamiento con Venus
el 26 de abril de 1998; otro más con el mismo planeta el 24
de junio de 1999 y un tercero con nuestro mismo planeta el 18
de agosto de 1999. Este procedimiento habría de proveer el
impulso necesario para dirigirse hacia el Sistema Solar
externo, lo cual no puede ser logrado en la actualidad con
ningún sistema propulsor.
El 30 de diciembre de 2000, Cassini habría de pasar por las
cercanías de Júpiter, logrando imágenes del planeta y
diversas mediciones. Su viaje continuó y en la medida que se
aproximaba el planeta Saturno, las imágenes que mostraba del
mismo iban mostrando un incremento en el tamaño del planeta.
Las últimas logradas semanas previas al arribo, tendrían la
oportunidad de mostrar tres de sus satélites naturales:
Phoebe, con una superficie claramente castigada en el pasado
por impactos; Iapetus con su característico hemisferio oscuro
y Titán, donde fue posible detectar marcas en su atmósfera
gracias al infrarrojo.
La espera de casi siete años tendría su fin la noche del 30
de junio. Cassini inició las maniobras necesarias para hacer
el SOI, o maniobra de inserción en órbita del planeta. Esto
significa el cruzar desde el sur el plano de los anillos entre
los anillos llamados F y G, girando para presentar su antena
de 4 metros como escudo; girar de nuevo y encender sus motores
principales en un lapso de 96 minutos para frenar su
trayectoria e ingresar en órbita.
Pasando sobre el norte de los anillos y obteniendo imágenes
con diversas interrupciones de comunicación por los mismos,
concluiría el frenado para de nuevo girar y protegerse con la
antena como escudo para pasar al plano inferior del anillo F y
G de nuevo. Hecho esto, la nave tendría que encontrarse en órbita
para iniciar un estudio de cuatro años del planeta.
La cita se cumplió. Cassini giró protegiéndose del embate
de partículas de los anillos, sobreviviendo. Giró de nuevo
presentando su motor al frente de su trayectoria y encendiéndolo.
El frenado se inició mientras la sonda obtenía imágenes y
mediciones a corta distancia de los anillos y la atmósfera
del planeta.
Noventa y seis minutos después, el motor se detuvo. La nave
giró para protegerse de nuevo ante el paso por los anillos.
La nave sobrevivió y en las primeras horas de la mañana del
1 de julio, comenzó a enviar las extraordinarias imágenes de
su paso entre los anillos.
Todos los pasos de este proceso estuvieron matizados por una
agónica espera de más de 90 minutos para que la señal de
respuesta de la nave, cubriera los millones de kilómetros que
separan a la Tierra de Saturno.
Cassini en órbita de Saturno, habrá de proporcionarnos imágenes
y datos del planeta, sus anillos y sus satélites, ampliando
sustantivamente el conocimiento que actualmente tenemos de ese
sistema.
El 24 de diciembre, la pequeña cápsula Huygens, acoplada
ahora a Cassini, deberá separarse para dirigirse hacia Titán
y mostrarnos un panorama de un cuerpo que podría semejar a
nuestro planeta como era hace 4000 millones de años.
La increíble aventura de explorar nuestro Sistema Solar,
retribuye en conocer más nuestro orígenes. Es posible
conocer mucho más de los planetas hermanos a través de la
exploración de sondas automáticas por ahora, cuando no
existe la capacidad tecnológica para enviar seres humanos.
Por otra parte, la inversión de 3,300 millones de dólares en
esta misión enfocados al conocimiento y la educación, son
bien habidos al no ser invertidos en destrucción de la vida
humana.
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