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HACIA UN IMPACTO
PROFUNDO
por Antonio Sánchez Ibarra
Enero 11, 2004
No se trata de la película que en 1998 puso
de moda el temor ante la posibilidad de que un cometa se
impactara contra la Tierra, pero sí brillará un chispazo de
luz en el cielo perceptible en telescopios el próximo 4 de
julio a las 06 hrs. UTC, cuando por primera vez, una nave
enviada por seres humanos haga contacto con un cometa.
Impacto Profundo ("Deep Impact", DI en
inglés), inicia un viaje de millones de kilómetros para
tener una cita con el Cometa Tempel 1 el lunes 4 de julio.
Concebida desde 1999 como parte del programa
"Misión Descubrimiento" de la agencia espacial americana
NASA, Impacto Profundo prácticamente arrancará muchos de los
secretos de la naturaleza de los cometas, considerados"
cápsulas del tiempo" al contener en su composición y
comportamiento, información de la nube donde se formó el
Sistema Solar hace cinco mil millones de años.
Lanzada a bordo de un cohete Boeing Delta II,
DI escapa de la atracción gravitacional de la Tierra
ubicándose en una órbita alrededor del Sol calculada para
tener su encuentro con el cometa.
El cometa seleccionado es el Tempel 1,
descubierto en 1867 por el astrónomo Ernst Tempel. Es un
cometa clasificado como de corto período, ya que completa su
órbita alrededor del Sol en sólo cinco años y medio.
Recordemos que el célebre Cometa de Halley recorre su órbita
en 76 años.
Tal periodicidad de Tempel 1 lo convirtió en
el "blanco" favorable para el encuentro con DI. Sin embargo,
si la nave no hubiese logrado despegar en el tiempo marcado
como "ventana de lanzamiento", tendría que cambiarse el
objetivo y seleccionar otro cometa de corto período.
Los cometas son cuerpos con un núcleo
relativamente pequeño, que en promedio tiene una longitud de
8 a 12 km., con forma irregular, superficie muy oscura y
baja masa. La composición fundamental es polvo y gases. En
las lejanías del Sol, los cometas sólo son el núcleo. Sin
embargo, cuando se aproximan al Sol, hay reacciones en su
superficie por la radiación solar que provocan el
desprendimiento del polvo y gases provocando la formación de
una envoltura alrededor del núcleo, llamada en la jerga
"coma". La coma puede llegar en el máximo de algunos
cometas, la dimensión de un millón de kilómetros de diámetro
o mayor.
Los gases y polvo de la coma, empujados por
el viento solar, se proyectan en dirección contraria al Sol,
formando las clásicas colas del cometa que pueden tener
decenas de millones de kilómetros de longitud.
Tempel 1 no es un cometa brillante y para
poder observarlo se requiere de
telescopios y conocer su localización
precisa en el cielo. Impacto Profundo es una sonda
automática controlada por radio con la Red de Espacio
Profundo de NASA. Durante la travesía de la nave, será
vigilada la buena salud de la misma y la operación de todos
sus sistemas.
DI es en realidad dos naves: la nave
principal dotada de varias cámaras para obtener imágenes y
un espectroscopio que permite analizar los componentes
observando la luz del cometa y sus reacciones.
La segunda parte es el "impactor", acoplado
ahora a la nave principal: una cápsula de un metro por un
metro y 370 kg. de masa, con su propio sistema de
navegación, batería para energía y cámara para imágenes. Su
destino: impactarse con el cometa.
Un día antes de encontrarse con el cometa, la
nave principal apuntará hacia el cometa y soltará el
impactor que, por su propio sistema de navegación "buscará"
el cometa dirigiéndose hacia el e impactándose en menos de
24 horas.
Por su masa de 370 kg y la velocidad de
impacto de 10.2 km/seg, el impactor producirá una explosión
equivalente a 4.8 toneladas de TNT afectando un área del
núcleo del cometa próxima a los 6 kilómetros. Se espera que
tal choque produzca un cráter con un tamaño mínimo de una
casa o tan grande como un estadio de fútbol y con una
profundidad que puede ir en equivalencia desde dos hasta
catorce pisos.
El impacto debe producir una expulsión de
polvo, hielo y gases que cuidadosamente serán observados,
mientras tanto, por la nave principal, provista de un escudo
para evitar daños en sus instrumentos. Se estima que durante
diez minutos, esta nave capte todo el acontecimiento a sólo
500 km de distancia del núcleo del cometa, en la parte del
mismo iluminada por el Sol. La nave principal seguirá su
trayectoria pero volteará para ver en alejamiento la parte
del núcleo que no es iluminada por el Sol.
La secuencia de sucesos durante el impacto
permitirá responder muchas de las preguntas existentes sobre
los cometas. Se estima que los cometas se desgastan con el
tiempo, conforme van perdiendo polvo, gas e hielo en cada
aproximación al Sol, al igual que una pastilla de jabón se
desgasta con el agua. Sin embargo, la observación de los
efectos del impacto permitirá conocer realmente la
constitución del núcleo y su densidad, permitiendo así
refinar los cálculos.
Es importante señalar que el impacto a
ocurrir en ningún momento provocará una desviación en la
trayectoria del cometa o pondrá en peligro a nuestro
planeta. No es remoto que en la proximidad de tal evento,
pseudo-científicos comiencen a divulgar riesgos para la
Tierra con esta acción. La observación del impacto
obviamente será desde primera fila por la nave principal de
DI. Sin embargo, también se comienzan a programas decenas de
telescopios que, desde la Tierra, observarán el fenómeno.
Entre los telescopios espaciales existentes,
el Hubble ya tiene reservado tiempo de observación para el
momento del impacto. Toda una red de telescopios en
observatorios terrestres también se están programando para
realizar observaciones. Esto incluye a los astrónomos
aficionados, que también participarán con pequeños
telescopios para intentar percibir cambios en la luminosidad
del cometa.
Los aficionados interesados en observar el
fenómeno pueden encontrar mapas celestes con la posición del
cometa en
http://neo.jpl.nasa.gov/images/tempel1_1.jpg
El experimento del impacto también dejará
otra lección: Se ha especulado que ante la amenaza de algún
cometa se dirigiera hacia la Tierra, una de las alternativas
sería intentar destruirlo. La experiencia del DI permitirá
evaluar esta posibilidad.
La misión del Deep Impact será la novena
misión espacial automática dirigida hacia un cometa: En 1986
la nave americana ICE se aproximó al Cometa Giacobbini-Zinner;
el mismo año las naves japonesas Suisei y Sagidake, las
rusas Vega 1 y 2 y la europea Giotto se encontraron con el
Cometa de Halley; en 2002 Deep Space 1 se encontró con el
cometa Borrelly y en enero de 2004, Stardust tuvo un
acercamiento al Cometa Wild 2.
La siguiente misión espacial después de DI es
Rosetta, sonda automática de la Agencia Europea del Espacio
lanzada el 2 de marzo de 2004. Llegará al cometa Churyumov-Gerassimenko
el año 2014 para insertarse en órbita y hacer descender otra
pequeña nave sobre el núcleo de ese cometa
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