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LA
ACTITUD CIENTÍFICA
16 de enero de 2005
"La
Ciencia en ningún momento está totalmente en lo cierto, pero
rara vez está completamente equivocada y tiene en general
mayores posibilidades de estar en lo cierto que las teorías
no científicas".
Bertrand Ruseel.
Científico u hombre de
ciencia. ¿Qué es ser científico para la mayoría de la gente?
Probablemente entre las
respuestas que más abunden en cualquier encuesta con esta
pregunta estén:
* Alguien que realiza
investigación.
* Investigadores en un
laboratorio de Universidad o Instituto.
* Personas extravagantes que
sólo piensan resolver problemas.
* Seres solitarios lejos de la
realidad.
Con diversas variantes, quizá
muchas de las respuestas se aproximen a las aquí planteadas.
Lo cierto es que, a pesar de
que vivimos al menos por doce años en un sistema educativo
que indica claramente en el artículo 3o. constitucional que
"En la escuela deben enseñar los descubrimientos de las
ciencias...". Esto significa una educación fundamentada en
una perspectiva eminentemente científica y se nos dificulta
responder la pregunta anterior..
Se antoja lo anterior a vivir
un proceso escolarizado donde podríamos recrearnos en el
desarrollo científico, acorde a cada nivel y obviamente
aterrizando en el presente. Algo que nos daría una
perspectiva, ante todo, del pensamiento científico.
Sin embargo, algo ocurre. La
Matemática, Física y Química, ciencias puras, se convierten
en la pesadilla de estudiantes de todos los niveles y
generan los más altos índices de reprobación y... traumas
que empujan a la mayoría de los estudiantes, a buscar
aquellas profesiones que tengan la menor relación posible
con ciencias.
Curiosamente, tales
estudiantes optan por las "Ciencias" Sociales, permeadas
como máximo por la Probabilidad y Estadística en forma
operativa para la investigación de campo.
Pero, el calificativo de
Ciencias se antoja el implicar un pensamiento científico en
todas aquellas que se asocien con lo social. ¿No merece la
sociedad el tratamiento de una búsqueda sistematizada de
aproximación a la verdad en las leyes, la sociología o la
psicología?
Tal parece que no, porque
tales disciplinas son permeadas por el vaivén de las
circunstancias, los intereses políticos y el estatus de
mercado.
También durante tal proceso
escolar llevamos al menos "Metodología de la Ciencia" o
"Técnicas de Investigación". Temo que la materia o cátedra
de "Filosofía de la Ciencia" es una gran ausente incluso de
cursos universitarios.
Sin embargo, con casos
excepcionales, tales materias son protocolos o recetarios al
cobijo del gran Mario Bunge.
En tiempo pasa y, como
ciudadanos comunes, enfrentados a la cotidianeidad y la
supervivencia, terminamos ajenos al mundo aquel que se nos
plantea lleno de ciencia y tecnología como la albacea del
futuro de la humanidad.
En cambio, los medios nos
enfrentan constantemente a las "amenazas de la ciencia",
como son las armas nucleares, los agentes contaminantes, la
investigación médica equivocada, los asteroides que pueden
impactarse con la Tierra y las tormentas solares.
Entonces, repito, ¿Qué son los
científicos? ¿Qué es la ciencia?
Científico no es trabajar en
un laboratorio, estar despeinado o ausente. Científico es
una actitud ante todo y, lamentablemente, aquello que
precisamente no se enseña en la escuela.
¿A qué actitud me refiero?
A la fundamental de una
persona con actitud científica: una capacidad de asombro que
lo lleva a la búsqueda y un escepticismo necesario para
cuestionar todo, incluyéndose a sí mismo.
La gran diferencia que tenemos
del resto de las especies es precisamente la capacidad de
cuestionar, de preguntar. No sólo de sobrevivir.
Esto es evidente y constante
durante la niñez. Si no lo recordamos en nosotros, lo
podemos ver y experimentar en cualquier niño. Simplemente el
querer saber, comprender. Cuando a esa actitud le imprimimos
la de la duda, después de ser nosotros mismos las victimas,
habremos de ver a alguien que cuestiona cada situación.
Luego, en la escuela, la
ciencia no sería específicamente la ecuación de la gravedad
de Newton, sino la reflexión que lo llevó a ello, o una
ecuación de segundo grado sino el cómo llegar a ese
cuestionamiento.
La resultante: Seguiríamos
como cuando fuimos niños preguntando y también dudando de
las respuestas.
En síntesis: Ser científico no
es trabajar en un laboratorio o dedicarse a investigar el
origen del Universo. Ser científico es una actitud de
preguntarse constantemente y de dudar, en principio de
nuestras creencias y de lo que se nos plantea.
Así, un albañil, una ama de
casa, un empleado, un intendente o un obrero, pueden tener
una actitud más científica en un momento dado que un
profesionista, al simplemente tener la capacidad de
cuestionar. La actitud científica, finalmente, no depende
del nivel escolar.
Esto engloba desde las
noticias en el periódico, los enunciados de los políticos,
las noticias científicas o la sentencia del profesor.
Esto implica, un constante
crecimiento como seres humanos y una aproximación, aunque no
total pero si cada vez mayor, a la verdad.
Por ello, ser científico no es
una profesión, sino una actitud que puede tener cualquiera
de nosotros.
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