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NUESTRO NUEVO SISTEMA PLANETARIO
por Antonio Sánchez Ibarra

Agosto 16- 2004
Área de Astronomía / DIF-US
Universidad de Sonora
Hermosillo Sonora
Nos encontramos a unos cuántos días de que un
concepto milenario se modifique: La definición sobre que
tipo de cuerpo puede ser denominado planeta.
Originado del latín que a su vez tomó del griego “planetës”
y que significa vagabundo o errante, planeta por principio
fueron calificados los únicos cinco puntos luminosos
visibles a simple vista con movimiento en el cielo
estrellado: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno.
Aunque Aristarco de Samos en la antigüedad propuso que la
Tierra giraba alrededor del Sol, Aristóteles propuso la
concepción geocéntrica que prevaleció por dos mil años y
planteaba que todos los cuerpos, incluyendo al Sol y la Luna
giraban en torno a la Tierra. Tal modelo fue desplazado por
el heliocéntrico en 1543, cuando Nikolas Copernicus demostró
que todos los cuerpos, incluyendo a la Tierra, giraban
alrededor del Sol. Su modelo sería fortalecido por Johannes
Kepler al descubrir las leyes de movimiento planetario.
El siguiente cambio importante en el Sistema Planetario
sería el descubrimiento de Urano en 1781 por Sir William
Herschel, modificando el escenario del Sistema Solar. En
1846, sería descubierto Neptuno en base a los cálculos
matemáticos de John Adams y Urban Le Verrier y, finalmente,
en 1930 Clyde Tombaugh descubriría a Plutón.
Adicional al hecho de ser cuerpos girando alrededor del Sol,
se incluía la característica para ser planeta, de no emitir
luz propia y ser visibles únicamente al reflejar la luz del
Sol.
En la década de 1960, el famoso astrónomo americano Gerald
Kuiper, predijo la existencia de una gran cantidad de
cuerpos más allá del planeta Neptuno como remanentes de la
nube original donde se formó el Sistema Solar hace 5,000
millones de años.
Especialmente durante las décadas de 1960 y 1970, varios
astrónomos habrían de buscar al décimo planeta que debía
orbitar alrededor del Sol más allá del planeta Plutón.
Aunque hubo diversos cálculos que incluso estimaban la
región donde debía buscarse al supuesto planeta, nunca hubo
resultados.
Treinta años después, en 1992, un grupo de astrónomos de la
Universidad de Hawai descubriría el primer objeto
transneptuniano. En honor a quien lo predijo, se denominó
Cinturón de Kuiper a esa región donde habrían de ser
descubiertos, hasta la fecha, más de 800 objetos.
Sin embargo, el continuo descubrimiento de estos objetos,
algunos casi tan grandes y al menos uno mayor que Plutón,
desató la controversia de que realmente Plutón no debía ser
considerado planeta, sino uno más de los objetos del
cinturón de Kuiper.
La opinión de la comunidad astronómica se dividió,
especialmente cuando se anunció el año pasado el
descubrimiento de lo que tendría que ser considerado como el
décimo planeta, llamado provisionalmente Xena e incluso con
un satélite natural.
De ahí que parte de los astrónomos consideraran el mantener
el estatus de planeta para Plutón, mientras otros planteaban
que fuese desbancado a la categoría de objeto del cinturón
de Kuiper.
Pero la decisión final depende de un organismo: La Unión
Astronómica Internacional, UAI, la cual tiene una comisión
de nomenclatura y está encargada de asignar nombres y
definiciones a nuevos cuerpos.
Tal problema radica principalmente en definir un concepto.
¿Qué es finalmente un planeta? ¿Sólo un cuerpo que gira
alrededor del Sol? Entonces hay miles de planetas porque
tendríamos que considerar a los asteroides y los cometas
también tendrían que ser definidos como tales, simplemente
porque giran alrededor del Sol.
¿Es un cuerpo que al menos tiene el diámetro de Mercurio y
Plutón que son los más pequeños? Entonces tendríamos que
llamar planetas a Ganymedes y Titán, satélites naturales de
Júpiter y Saturno que son más grandes que tales planetas:
Mercurio y Plutón.
La controversia provocó que la comisión de la UAI tuviera
que programar una reunión con el propósito específico de
obtener tal definición del concepto de planeta. Tal revisión
se produce actualmente en la asamblea de la UAI en Praga, a
la cual asisten más de 3,000 astrónomos y la cual se
extenderá toda la semana, anunciándose que un veredicto
podría hacerse público el 24 de agosto.
Hasta ahora, los criterios que se están manejando para
calificar a un objeto como planeta son:
1) Que tenga masa suficiente para su gravedad autóctona. Eso
significa que no sea satélite de otro cuerpo y tenga
suficiente masa o cantidad de materia.
2) Que orbite alrededor de una estrella. En
este caso, el Sol.
3) Que el objeto tenga más de 800 Km. de
diámetro, aunque también se propone que pudiese ser de menor
tamaño pero con una masa suficiente de cinco veces diez
elevado a 20 kilogramos.
De votarse a favor de estas apreciaciones, el
panorama del Sistema Solar tendría cambios trascendentales.
Uno de ellos es que Ceres, el mayor asteroide en el cinturón
que se ubica entre las órbitas de Marte y Júpiter, pasaría a
tener la categoría de planeta con un diámetro de 973 Km.
Caronte o Charon, satélite natural de Plutón con 1,200 Km.
de diámetro y girando alrededor de Plutón con un centro de
masa fuera de éste, también pasaría a convertirse en
planeta. Plutón conservaría su categoría de planeta y
finalmente tendríamos un planeta doble: Plutón y Caronte.
El objeto de Kuiper, 2003 UB313, provisionalmente llamado
Xena y calificado como el décimo planeta, sería calificado
finalmente como planeta.
Tal escenario nos plantea un Sistema Solar que pasa de 9 a
12 planetas y con altas posibilidades de incrementarse en la
medida que en el futuro vayan descubriéndose objetos de
Kuiper que reúnan tales características.
Así, los libros de texto deberán cambiar. Para quienes hemos
vivido nuestra existencia con la idea de un Sistema Solar de
9 planetas, el panorama también cambia por completo.
Y para la pseudo-ciencia de la astrología, les será más
difícil explicar sus supuestas predicciones con tres
planetas más. Habrá que estar muy atentos al resultado del
próximo jueves 24 de agosto, cuando el Sistema Solar tenga
un abrupto cambio provocado, no por un nuevo descubrimiento,
sino por una variación en un concepto.
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asanchez@cosmos.astro.uson.mx
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