Creo que
es la primera de las constelaciones que
aprendemos por primera vez a distinguir,
junto con el cucharón de la Osa Mayor y
el Escorpión, quizás por la sencillez de
la figura en sí.
La
leyenda de Orión habla de Poseidón ó
Neptuno, Dios de los Océanos y el Mar,
entre los muchos hijos que formó con
Diosas, semi-diosas y mortales, Orión
fue uno más que resultó ser mortal, y
que se parecía mucho a su padre, pues
era alto y fuerte, por lo que era
considerado un gigante.
Muchos le
miraban caminar por las aguas, pero era
tan alto que al parecer, alcanzaba el
fondo y nunca se mojaba la cabeza.
Al igual
que su padre, a Orión le gustaban mucho
las mujeres (¿a quién no?) y una de las
tantas que se enamoró fue Merope (de el
grupo de las Pléyades) hija de Enopeo-Atlas,
el cual se negó rotundamente a darle su
hija por esposa, para lo cual a Orión no
le quedó mas remedio que robársela (como
hacemos allá en mi pueblo).
Cuando el
pobre Orión por fin cayó en las manos
del Rey de Quío (Enopeo-Atlas), así le
fue al pobre; le mandaron sacar los ojos
con un hierro candente. El junior
de Neptuno, ya ciego, se dirigió como
pudo a la isla de Lemnos guiado por los
martillazos y el ruidazo que Hefestos
Dios del hierro hacia en su changarrito.
Hefestos
se conmovió del pobre Orión y con uno de
sus sirvientes lo mandó con Helios (el
Sol) para que con su luz divina, le
volviera la vista.
Es
increíble que los hombres no entendemos.
Luego nuestro querido Orión conoció a
Artemisa-Diana con el pretexto de
aprender a cazar, y obviamente se
enamoró también de ella y además fue
correspondido. Pero Apolo, hermanito de
Artemisa-Diana, se puso celosón (como
mis paisanos, no lo pueden ver a uno
contento ¿porque? Ya saben),
Cierto
día que Orión se paseaba por el fondo
del mar con su cabeza sobresaliendo la
superficie, Apolo desafió a su hermana
diciéndole que no era capaz de acertar a
ese objeto en movimiento (su futuro
cuñis en ayunas). Tocada en su amor
propio la Diosa tensó su arco y disparó.
Sin
querer le quito la vida a su amado Oríón
y con enorme tristeza lo colocó en el
Cielo para la eternidad y deleite de
todos los amantes del Cielo.
Aprovechemos de mirar a Orión en esta
época del año.........un abrazo para
todos y........nos vemos en el Cielo.
Ernesto J Juárez
Davis.
ernesto.juarez@mexicana.com.mx