EL
POLVO INTERESTELAR
Por Esperanza Carrasco Licea &
Alberto Carramiñana Alonso
Diario Síntesis, 30 de
noviembre de 1999
bec@inaoep.mx
Tomado de
http://www.inaoep.mx/~rincon/
En el medio que hay entre las
estrellas hay grandes cantidades de gas tenue y de polvo. En
ocasiones el gas puede verse en forma de nebulosas
brillantes, que brillan al reflejar la luz de estrellas
calientes cercanas. Estas nebulosas, llamadas de reflexión,
han sido estudiadas desde finales del siglo XVIII, cuando
fueron catalogadas por Messier. Aunque existen ejemplos de
nubes oscuras bien definidas observables con telescopios
pequeños, estas pasaron en cierta forma desapercibidas hasta
el siglo XX. Probablemente fue el astrónomo estadounidense
Barnaard el primer en prestarles atención, y en 1919 publicó
un catálogo de 182 nubes oscuras, el cual rapidamente creció
para contener mas de 352 objetos - objetos que en vez de
brillar absorben la luz de las estrellas que hay detrás de
allas. La mas obvia de estas nubes oscuras es de hecho
claramente perceptible como una zona oscura de cuatro grados
de extensión, en la parte central de la Vía Láctea - a su
vez visible solo en lugares alejados de la iluminación
urbana. Estas nubes oscuras son demasiado frías para brillar
con luz visible, pero emiten la luz que absorben de las
estrellas en forma de radiación infrarroja y milimétrica.
Gracias al desarrollo de observaciones astronomicas en estos
tipos de radiación mucho se ha aprendido en las últimas
décadas de estas nubes y del polvo que contienen.
El medio interestelar (es
decir las vastas regiones de espacio que hay entre
estrellas) tiene cierta similitud con el cielo azul que
vemos cada dia: está formado por nubes bien definidas en un
medio tenue entre ellas. Existe polvo interestelar tanto en
el medio tenue como en las nubes oscuras. La presencia de
polvo en el medio difuso fue demostrada a través de la forma
como es absorbida la luz de las estrellas por este medio. El
polvo, que en realidad solo constituye en 1% del medio
interestelar difuso, es un eficiente absorbedor de luz
visible y ultravioleta, teniendo preferencia por esta
última. La curva de extinción de luz estelar por el medio
interestelar tiene rasgos en el infrarrojo cercano (a 9.7 y
18 micras) que delatan la presencia de silicatos. Mas
conspicua es el "chipote" que tiene la curva de extinción a
217.5 nanómetros. La posición de este rasgo depende
principalmente del material absorbedor, y en menor grado del
tamaño y forma de los granos. Este "chipote" a 217.5
nanómetros corresponde a partículas ricas en grafito, una
forma de carbono, de dimensiones no mayores que unos 10
nanómetros. La misma curva de extinción, cuando es
interpretada con granos de silicatos, grafito y otras formas
de carbono, de distintos tamaños, indica que el rango
completo de tamaños de los granos va desde unos pocos
nanómetros hasta un cuarto de micra. Observaciones del
satélite infrarrojo IRAS mostraron la existencia de granos
tan pequeños que basta un solo fotón para calentarlos.
El polvo juega un papel
importante en las nubes oscuras, eventuales sitios de
formación de estrellas. Algunas de estas nubes tienen
dimensiones gigantescas, de algunos años-luz, y en ellas
nacen literalmente enjambres de estrellas. En las nubes mas
densas, el polvo evita que luz visible y ultravioleta
penetre, favoreciendo la formación de moléculas complejas,
vulnerables a la luz. Incluso la molécula de hidrógeno, el
mas común de los elementos, solo puede darse en granos de
polvo. El hecho de que se hayan descubierto distintos tipos
de moléculas en cometas está directamente relacionado con la
presencia de polvo en la nube oscura que hace unos cinco mil
millones de años dió origen a nuestro sistema solar. Si
notamos que al parecer estas moléculas en los cometas
iniciaron los procesos químicos que dieron lugar a la vida
en nuestro planeta, podemos bien pensar que, a fin de
cuentas, le debemos la vida al polvo interestelar.