Charlantes hay en todos lados: desde el que nos pregunta
dónde quedó la bolita hasta el que nos quiere vender champú
con ADN de canguro para que nuestro cabello brille más.
El
problema es que algunos se hacen pasar por científicos, y
entonces no es tan fácil ignorarlos o darles la vuelta. Se
impone algún tipo de respuesta, sin darles a la vez la
oportunidad de aprovechar su popularidad para ponerlo a uno
en ridículo como un "científico intolerante y dogmático".
Cosa que sucede con bastante frecuencia cuando charlatanes y
científicos se enfrentan en debates televisivos: los
científicos acaban siendo los aguafiestas que no quieren
aceptar que existen "otras visiones" de la realidad (y es
tales visiones sí que existen, sólo que no son científicas).
MILENIO Diario reportó ayer un magnífico ejemplo (aunque
quizá involuntario) de cómo se puede tratar a los
charlatanes más burdos: pitorreándose de ellos. Se trata de
unos muchachos yucatecos que planearon un pequeño engaño
para burlarse y quizá aprovecharse de Jaime Maussan, el
conocido "experto" en el llamado fenómeno OVNI (es decir, la
creencia de que cuando vemos una luz o un puntito en el
cielo y no sabemos qué es, ello constituye prueba
"científica" de que nos visitan civilizaciones
extraterrestres).
Maussan es bien conocido por presentar videos o fotos de
objetos borrosos, mal iluminados y provenientes de fuentes
poco confiables, y a continuación afirmar que son pruebas
contundentes de la presencia de extraterrestres en nuestro
planeta. También acostumbra tachar a todo aquel que
cuestione sus "pruebas" de dogmático y cerrado. Lo que
lograron los jovencitos yucatecos, que según MILENIO sólo
pretendían "sacarle una lana" a Maussán, fue demostrar lo
poco confiable de sus criterios.
Para
ello utilizaron un teléfono celular con cámara y una máscara
de hule comprada en un carnaval en Mérida. La filmación
muestra a un supuesto extraterrestre que se oculta
("desaparece", según Maussán) detrás de un poste. ¿Precario?
Quizá, pero el pez mordió el anzuelo: "La evidencia
extraterrestre" fue transmitida por Televisa durante la
pasada edición del programa Otro rollo, que conduce Adal
Ramones", reporta MILENIO.
La
estrategia de caballo de Troya de estos jóvenes ha sido
usada en muchas ocasiones para demostrar la poca
credibilidad de algún charlatán. Pero no siempre se puede
tratar así al enemigo: hay ocasiones en que uno no puede
simplemente pitorrearse, y se hace necesario buscar tácticas
más elegantes. Es lo que hizo la Asociación Estadounidense
para el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus siglas en
inglés) para dar cachetada con guante blanco a los
extremistas religiosos que insisten en introducir visiones
creacionistas en las clases de biología en los Estados
Unidos (disfrazadas, claro, con el ropaje seudocientífico de
la teoría del "diseño inteligente").
En su
edición del pasado 23 de diciembre Science, la
revista de la asociación, publicó su nombramiento del
"avance científico del año", distinción que otorgó nada
menos que a la evolución. Aunque no precisamente a la teoría
formulada por Charles Darwin, la cual después de todo está
por cumplir 150 años (se publicó en 1859). Más bien,
Science eligió reconocer a una serie de investigaciones
de lo más variado que muestran que los científicos están
pudiendo estudiar a la evolución en vivo y en "tiempo real",
gracias a las nuevas herramientas moleculares con que
cuentan.
Y es
que el auge de la genómica ha permitido realizar estudios
que en tiempos anteriores eran sólo teoría, como la famosa
comparación entre el genoma del chimpancé "nuestro pariente
evolutivo más cercano" y el humano; pronto podremos
estudiar, por ejemplo, qué genes hacen que un cerebro humano
sea diferente del de un simio, o qué genes nos hacen
susceptibles a enfermedades como la hepatitis o el Sida, al
que nuestros primos son inmunes. También se está estudiando
a nivel genético, en peces, insectos y aves, cómo se
producen nuevas especies: una población va divergiendo poco
a poco hasta formar especies separadas.
En
otras palabras, la AAAS, al premiar a la evolución, muestra
que algo que los científicos estudian a diario no puede ser
"sólo una teoría". Una manera elegante de cerrar la boca a
los charlatanes creacionistas. Aunque a veces se antojaría
más tratarlos como a Maussan: mostrando lo ridículos que
pueden ser.
Martín
Bonfil Olivera
Dirección
General de Divulgación de la Ciencia, UNAM
email:
mbonfil@servidor.unam.mx
Universum,
Edificio A, tercer piso,
Circuito
Cultural, Ciudad Universitaria, México D. F.
Consulta
El Muégano Divulgador, boletín para divulgadores de la
ciencia, en:
http://www.dgdc.unam.mx/muegano_divulgador/
La columna
"La ciencia por gusto", de Martín Bonfil Olivera, aparece
los miércoles en el periódico Milenio Diario
Puedes
leerla en
http://lacienciaporgusto.blogspot.com
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