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ALINEACIÓN PLANETARIA

2 de Nov. de 2004
¡¡¡ Plaaaaanetas... !!!
¡¡¡ AAAAAAAATENCIÓN !!!
¡¡¡ A sus filaaaaas !!!
MARCHEN ¡¡¡ YA!!!
1-2-3
1-2-3
1-2-3
¡Qué planetas tan obedientes!
¡Y qué ordenados se ven!
No se pierdan la serie de alineaciones planetarias que
engalanan los cielos del amanecer cada mañana hacia el
oriente del 4 al 11 de noviembre. Marte, la Luna, Venus y
Júpiter estarán cambiando velozmente de posición en una
sucesión de posiciones que será cada día diferente. ¡No te
los pierdas! Cuentan algunos que Venus y Júpiter no habían
estado tan cerca desde hace más de 2,000 años, y que bien
una conjunción similar a la del 4 y 5 de noviembre pudo
haber sido la “estrella de Belén” que guiara a los magos de
oriente para llevar sus ofrendas al niño Jesús. Esta
alineación me fue señalada por Germán Puerta, de Bogotá,
Colombia, a quien agradezco el dato.
¿Qué fue la estrella de Belén?
Buena pregunta, hasta el momento nadie sabe qué fenómeno
celeste guió a los magos de oriente hasta Belén. Pudiera
tratarse de un cometa, una supernova, una alineación
planetaria o algo más. ¿Podemos descartar o confirmar
algunos de estos cuerpos? Depende de su naturaleza...
veamos.
Los cometas son cuerpos que orbitan al Sol y por lo tanto
pertenecen al Sistema Solar. Provienen de regiones alejadas
y frías. Al estar hechos de hielo, la radiación solar
“despierta” a los gases congelados y éstos salen disparados
con gran fuerza de su superficie, dando al cometa un aspecto
muy variado, según su distancia al Sol, a la Tierra y la
perspectiva desde la cual es observado.
Las supernovas son estrellas que explotan súbitamente por un
“problema” de sobrepeso. Estrellas como el Sol no pueden
explotar, pero las estrella más masivas de la Galaxia (20,
30 o 40 veces más masivas que el Sol) alcanzan temperaturas
y presiones elevadísimas y se vuelven inestables. Estas
estrellas calientes evolucionan precozmente y mueren al poco
tiempo, viviendo “solamente” 5 a 10 millones de años: un
suspiro en la escala cósmica. La explosión de una supernova
es tan violenta que si alguna estallara cerca del Sistema
Solar, sería el fin de la vida en la Tierra. Una oleada de
radiación mortífera bañaría a nuestro planeta,
esterilizándolo.
Las alineaciones planetarias son muy comunes, suceden cuando
desde la Tierra observamos que dos planetas, (o un planeta y
la Luna) cruzan su camino en el cielo y parecen reunirse
teniendo como fondo alguna constelación del Zodíaco. El
movimiento propio de la Tierra, los planetas y la Luna es el
responsable de este fenómeno y como los planetas se
desplazan sobre órbitas cuyos planos se asemejan, no tardan
en repetirse estas alineaciones.
Aunque es difícil establecer la identidad de la estrella de
Belén cada fenómeno mencionado tiene sus limitantes en
espacio y tiempo:
Desde el momento en que se establece que los magos caminaban
hacia el occidente, podemos descartar objetos celestes que
se encuentren alejados del horizonte occidente y por tanto
la “estrella de Belén” se habría manifestado cerca del
ecuador celeste. Todos los fenómenos que pudieran acontecer
en esa época en los extremos norte y sur de la bóveda
celeste quedan por lo tanto eliminados. De acuerdo con las
escrituras, la “estrella” se desplazó por el cielo hasta
detenerse sobre Belén. Considerando el tiempo de viaje de
los magos desde oriente, hemos de considerar cuando menos un
mes de visibilidad.
Comúnmente se festeja la noche buena y navidad el 24 y 25 de
diciembre, sin embargo esta es una continuación de la
tradición romana de festejar “nacimiento” del Sol que
“renace” cada año resurgiendo del horizonte sur en el
solsticio de invierno. Ahora el solsticio de invierno sucede
el 23 de diciembre, gracias a la precesión terrestre.
Probablemente el nacimiento de Jesús haya sido más cercano
al equinoccio de primavera, alrededor de marzo o abril. La
Iglesia Romana estableció en el concilio de Nicea del año
353-354 que la “Navidad Cristiana” se festejara en lugar de
la “Navidad Pagana”. Por si fuera poco, el año cero de
nuestra era tampoco coincide con el año en que nació Jesús.
Quienes estudian la evolución del calendario estiman que tal
acontecimiento pudo darse entre octubre del año 2 antes de
nuestra era y marzo-abril del año 5 de nuestra era. Así que
este es nuestro período para buscar coincidencia entre los
cuerpos celestes conocidos y la estrella de Belén.
Si trazamos en el cielo una línea este-oeste (sentido en que
viajaban los magos) estaremos señalando el ecuador celeste,
donde encontramos las constelaciones Piscis, Aquarius,
Aquila, Serpens, Ophiuchus, Virgo, Leo, Sextans, Hydra,
Canis Minor, Monoceros, Orión, Taurus y Cetus. La estrella
de Belén pudo –por lo tanto– haberse presentado en
cualquiera de estas constelaciones. Sin embargo estas
constelaciones no son visibles continuamente. Se pierden
tras el resplandor solar cuando menos un par de meses al
año.
Las supernovas suceden preferentemente en el plano de la Vía
Láctea, por lo que podemos inclinarnos por las siguientes
constelaciones: Aquila, Serpens y Ophiuchus (visibles sobre
el horizonte oeste en los atardeceres decembrinos) o Canis
Minor, Monoceros y Orión (visibles sobre el horizonte oeste
al anochecer de abril y mayo).
Desafortunadamente, no existen registros de ninguna
supernova en este período y en estas constelaciones. Una
supernova así no podría pasar desapercibida y sería
documentada por los astrónomos de todo el planeta. Por si
fuera poco, una supernova no tiene movimiento propio contra
las estrellas de fondo, por tanto, no puede “posarse” sobre
una ciudad. La estrella de Belén no fue una supernova.
Las alineaciones planetarias o conjunciones podrían ser
también interpretadas como la “estrella de Belén”, si bien
es cierto que los planetas estaban plenamente identificados
unos 2,000 años antes del nacimiento de Jesús. Algunos
sugieren que el encuentro entre Júpiter (dios supremo de los
Romanos) y Saturno (dios del Tiempo y padre de Júpiter)
sobre Piscis fueron interpretados como el anuncio de la
llegada del Hijo de Dios, sin embargo esto sucedió en el año
7 antes de nuestra era (con una anticipación de 5 a 12 años
de la fecha en cuestión). Curiosamente, un año después,
Marte (dios de la Guerra) se unió a Júpiter y Saturno
(¿formando una Trinidad?) Resulta interesante encontrar
estas coincidencias, si bien una conjunción es visible en
toda la Tierra y los planetas no señalan un sitio en
concreto. Algunos especula que Piscis representa al pueblo
de Israel.
Otra alineación que vale la pena comentarse es la del 17 de
junio del año 2 antes de Cristo, en la que Venus y Júpiter
estuvieron tan cerca entre sí, que hubiera sido imposible
distinguirlos por separado a simple vista. Resulta por demás
interesante que los planetas se veían al atardecer (en el
Oeste), por lo que un viajero siguiendo esta señal ¡tendría
que provenir desde el oriente! Además (¡y esto se pone
mejor!), la conjunción aconteció sobre la constelación de
Leo, muy cerca de la estrella Regulus (diminutivo en latín
de la palabra “rey”).
Los cometas pueden moverse con relativa rapidez por el cielo
y su cabeza brillante puede parecer que señala hacia algún
lado (alguna vez se pensó que un cometa era el dedo acusador
de Dios contra los pecadores, y el aviso de que vendría un
castigo sobre el pueblo señalado). La combinación de los
movimientos propios de un cometa y de la Tierra pueden
sugerir que un cometa se detiene. (Sucede lo mismo con los
planetas y se dice que están brevemente “estacionarios”)
¿Fue la estrella de Belén en realidad el Cometa de Belén? No
lo sabemos, el único registro astronómico “sospechoso”de la
época fue un cometa descrito por los chinos en el año 5
antes de nuestra era. El cometa fue visible durante 70 días.
Otro cometa famoso fue el Halley, que cruzó el cielo el año
12 antes de nuestra era, con una diferencia de 10 a 17 años
respecto a la probable fecha de nacimiento.
Pues, serán peras o manzanas, pero mientras, no se pierdan
el espectáculo que Venus y Júpiter darán en el amanecer de
los días 4 y 5 de noviembre.
Saludos y cielos despejados
Pablo Lonnie Pacheco Railey
pablo@astronomos.org
http://www.astronomos.org
Sociedad Astronómica del
Planetario Alfa
Presidente
Monterrey, Nuevo León
México
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