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BETELGEUSE

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Alpha
Orionis, conocida también como Betelgeuse o Betelgeux–en Árabe-
es la estrella más brillante de Orión. Su nombre significa
“La Axila del Gigante” o “El Brazo de Aquel que está en
el Centro”, tal vez porque la constelación de Orión es
cruzada por el Ecuador Celeste, justo entre el Polo Norte y
Sur Celestes. Su color rojizo hizo que también fuera conocida
como la Estrella Marcial. Los estudiosos establecen que su
nombre original era Ibt al Jauzah, posteriormente corrompido a
Bed Elgueze o Beit Algueze. Otros nombres árabes son Al
Mankib (hombro), Al Dhira (brazo) o Al Yad al Yamna (mano
derecha). En las tablas alfonsinas se le menciona como
Beldengenze y Riccioli la cataloga como Bectelgeuze.
Existe
una constante polémica sobre la correcta pronunciación de
esta estrella. Hay quienes casi la deletrean y otros que la
pronuncian como “jugo de escarabajo” -en inglés- (Beetle
Juice). En realidad es una discusión sin rumbo, ya que el
nombre actual no es más que una corrupción del término
original.
El
personaje central de la comedia cinematográfica
“Beetlejuice” de Warner Bros es un fantasma travieso que
debe su origen al nombre de la estrella, pues Michael McDowell
–guionista de la película- tiene cierta afición por la
astronomía, y en el libreto original su nombre era
Betelgeuse.
Gustav
Holst, creador de la pieza sinfónica “Los Planetas” dedicó
especialmente un tema musical a esta estrella.
INTRODUCCIÓN
Cualquier
persona que vea hacia Orión, notará que Betelgeuse no se ve
blanca o azul –como la mayoría de las estrellas- sino que
presenta un color amarillo-anaranjado. Los astrónomos acentúan
su descripción al decir que es una estrella roja. Este color
implica que la temperatura en su superficie es menor que la
temperatura del Sol. Es entonces, una estrella fría. Las
estrellas frías normales son muy pequeñas y muy débiles.
Emiten poca luz. Por tanto, sería lógico pensar que
Betelgeuse debe ser una de las estrellas más cercanas, de
otro modo sería imposible verla tan brillante. Sin embargo,
cuando se mide su distancia por trigonometría (paralaje
anual) es evidente que se encuentra a más de 400 años-luz.
¿Cómo puede una estrella tan fría emitir una luz tan
potente? Tendría que ser una estrella enorme, con una
superficie muy extendida, mas allá de los tamaños que se
pueden observar en una estrella normal. Es que Betelgeuse no
es una estrella normal, es una supergigante roja.
Betelgeuse
es la supergigante roja más brillante del cielo y se cuenta
entre las 10 estrellas más destacadas. Cuando se dispersa un
rayo luminoso de Betelgeuse a través de un prisma, se obtiene
un espectro de colores (arco iris artificial) que permite
analizar su temperatura, composición y tamaño, además de
otras características fundamentales. Su clasificación
espectral la define como una estrella tipo M2 Iab: M se
refiere al rango de su temperatura superficial (2,500-3,000 k)
lo que indica que es fría comparada con el Sol (Sol.- 5,770
k), 2 la ubica específicamente en unos 3,100 K, I que es una
supergigante, a que es luminosa y b que no es luminosa. La
clasificación como estrella fría supergigante tipo ab parece
contradictorio. Lo que sucede es que Betelgeuse es una
estrella variable: su luminosidad es fluctuante. Es una
variable semirregular pulsante, que la expone como una
estrella de edad avanzada cercana a la muerte.
La
temperatura en la superficie de Betelgeuse es de unos 3,100 k,
y a esa temperatura, poco más del 10% de su luz es visible
(aproximadamente 13%) y cerca del 90% de su energía es
emitida en longitudes de onda mayores, no visibles. Si
nuestros ojos fueran capaces de distinguir todas las
longitudes de onda, Betelgeuse sería la estrella más
brillante del cielo.
Betelgeuse
es la supergigante roja más cercana a la Tierra y esto
permite que su movimiento propio –aunque sutil- sea medible.
Se desplaza a razón de 0.03” (segundos de arco) por año.
Su espectro revela además, que se aleja de nosotros a una
velocidad de 20 km/s.
Es
en el solsticio de invierno (alrededor de diciembre 21) cuando
Betelgeuse es visible durante toda la noche, pues
está en oposición al Sol.
La
ubicación de Betelgeuse en Orión resulta engañosa. Las
estrellas más brillantes de esta constelación nacieron en la
vecindad de la Nebulosa de Orión, excepto Betelgeuse. Las
estrellas de Orión están en promedio a unos 1,600 años-luz,
pero Betelgeuse está 4 veces más cerca. Aparece en Orión sólo
porque se encuentra en la misma dirección.
El
satélite HIPPARCOS, de la Agencia Espacial Europea (ESA)
pudo establecer con gran precisión la distancia a
Betelgeuse. La incertidumbre (400 a 600 años-luz) quedó
reducida a una distancia de 425 años-luz, en 1996. La lejanía
es tal, que un observador situado cerca de Betelgeuse
necesitaría un telescopio para poder distinguir al Sol, como
una estrella de magnitud 10, aproximadamente. Betelgeuse, en
cambio, es tan brillante que cuando alcanza su máxima
luminosidad es casi 14,000 veces más potente que el Sol. El
brillo de la estrella desde 32.6 años-luz (magnitud absoluta)
es de –5.6, mientras que la magnitud absoluta del Sol es de
sólo 4.85. Las estrellas como Betelgeuse son muy raras, sólo
se conocen unas cuantas: por ejemplo, la gigante roja que está
en el Joyero (NGC 4755) en Crux o Mu Cephei, en Cepheus.
VARIABILIDAD
Su
carácter variable fue descubierto al parecer por Sir John
Herschel, hijo del afamado William Herschel, en 1836. Herschel
notó que Betelgeuse incrementó notablemente su brillo entre
1836 y 1840, para luego declinar. A partir de 1849 pareció
despertar, y entonces, en 1852, se convirtió –de acuerdo
con Herschel- en la estrella más brillante del Hemisferio
Norte Celeste. Su brillo ha culminado repetidamente: 1839
(magnitud visual.-0.10?), 1852 (0.10?),1894 (0.3), 1925 (0.3),
1930 (0.4), 1933 (0.2?), 1942 (0.2?),1947 (0.4). Hay quienes
aseguran haber detectado una combinación de períodos de 5.7
años, 150 días y 300 días. 1927 y 1941 fueron años oscuros
para Betelgeuse, pues su luminosidad descendió por debajo de
magnitud 1.2.
Al
parecer, Betelgeuse es una variable pulsante, es decir,
palpita –como un corazón-. Cuando reduce su tamaño el núcleo
transfiere mayor energía a la atmósfera y ésta se calienta.
Como un globo con aire caliente, se infla, se dilata y crece
de tamaño. Al alcanzar su máximo tamaño, la atmósfera se
vuelve más transparente y la radiación escapa con facilidad
al espacio (como un globo que se vuelve poroso y se desinfla)
La atmósfera se enfría y vuelve a caer hacia el núcleo,
arrastrada por su propio peso. Los cambios en brillantez se
deben a que la estrella se dilata y contrae repetida y periódicamente
hasta en un 60%. Si en estado retraído Betelgeuse cubre un diámetro
semejante a la órbita de Marte, cuando se dilata ¡Alcanzaría
la órbita de Júpiter!.
Los
pulsos de Betelgeuse fueron confirmados en 1939 cuando los
astrónomos registraron que la atmósfera se expandía a una
velocidad de 15km/s. El espectro de Betelgeuse mostraba líneas
de absorción con corrimiento hacia el azul, indicando que su
atmósfera se movía velozmente hacia afuera. Cada vez que
pulsa, Betelgeuse cambia de temperatura, brillo y color.
Cuando se contrae, el calor se transfiere más eficientemente
a la atmósfera y ésta se calienta, haciéndose más
brillante y amarillenta. Cuando se expande, la atmósfera se
enfría, disminuye su brillo y su luz se enrojece.
En
general se afirma que su variabilidad es de magnitud 0.3 a
0.9, pero excepcionalmente ha alcanzado una magnitud de 0.15 y
–por otro lado- ha disminuido hasta 1.3.
Los
especialistas clasifican a Betelgeuse como una estrella
variable de Tipo Semirregular perteneciente al grupo C
(abreviado: SRc). Las estrellas semirregulares han abandonado
la secuencia principal, es decir, han dejado de dedicarse
exclusivamente a la producción de helio a partir de hidrógeno.
Las estrellas Semirregulares son consideradas como frías
(2,500 a 5,000 k) y muy grandes (gigantes o supergigantes) Las
SRc son exclusivamente supergigantes y extremadamente
luminosas. Su variabilidad (amplitud) es pequeña –menor a 2
magnitudes- y ocasionalmente presentan períodos de
estabilidad. Además de la variabilidad en luz visible, Andrea
Dupree y otros astrónomos detectaron variaciones en su emisión
UV (ultravioleta), utilizando el IUE. La emisión UV de
Betelgeuse es también pulsante. La estrella parece sacudirse
cada 420 días, con movimientos oscilatorios, como si se
tratase de sismos estelares.
Si
algún aficionado desea monitorear el comportamiento variable
de Betelgeuse es recomendable que se ponga en contacto con la
Asociación Americana de Estrellas Variables (AAVSO).
TAMAÑO
Las
primeras estimaciones suponían –correctamente- que
Betelgeuse poseía un tamaño colosal, muy superior a las
estrellas promedio. Por tal motivo, fue la primer estrella
escogida para poner a prueba una técnica novedosa: la
interferometría. Betelgeuse fue la primer estrella cuyo diámetro
logró medirse directamente, gracias a su gran tamaño, su
relativa cercanía y a la interferometría. En 1920, Albert
.A. Michelson y Francis Pease utilizaron el telescopio Hooker
de 100” en Monte Wilson para medir el disco de Betelgeuse.
Para este efecto, ampliaron la resolución del telescopio de
2.5 m a 15m de diámetro. Betelgeuse reveló un diámetro
angular promedio de 0.044” (segundos de arco) y esto permitió
calcular el tamaño físico de la estrella, una vez que se
conoció la distancia. El diámetro angular de Betelgeuse varía
de 0.034 a 0.054”.
¿Cómo
funciona el interferómetro de Michelson?
Los
astrónomos saben que cuanto mayor es el diámetro de un
telescopio, mayor es su resolución, es decir, mejora su
capacidad de revelar detalles finos. La idea de Michelson
consistió en aumentar artificialmente el diámetro del
telescopio Hooker de 2.5m colocándole una viga de 15m con dos
espejos, uno en cada extremo de la viga. La luz que incidía
en los espejos –separados por 15 m- era dirigida hacia el
foco del telescopio. En el foco, la combinación de ambas imágenes
produce un patrón de interferencia. Al acercar o alejar los
espejos entre sí, el patrón de interferencia cambia y hay un
punto en el cual desaparece la interferencia. Acto seguido, se
mide con suma precisión la separación entre espejos y
calculan el diámetro de la fuente luminosa (el diámetro de
la estrella).
Aunque
se construyeron telescopios mayores, ningún telescopio pudo
captar directamente la superficie de Betelgeuse. ¿La razón?
Nuestra atmósfera. Aunque la resolución de un aparato como
el telescopio Hale en Monte Palomar (5 m) es altísima
(0.02”) y Michelson había demostrado que Betelgeuse era
mayor que eso (0.04”), la turbulencia atmosférica
dispersaba y distorsionaba la luz al grado de estropear los
detalles más finos.
Los
astrónomos tuvieron que esperar al Telescopio Espacial Hubble
(HST) para ver a Betelgeuse por encima de la atmósfera y
discernir su forma. Cuando el HST midió su tamaño angular y
el HIPPARCOS determinó su distancia, se estableció que su diámetro
era superior a 1500 diámetros solares. Cuando alcanza su máximo
brillo es 14,000 veces más luminosa que el Sol y mide “sólo”
900 diámetros solares, pero cuando se dilata y se apaga,
desciende a 7,600 luminosidades solares y es 1500 veces más
grande que el Sol. Si pudiéramos recorrer Betelgeuse de lado
a lado a la velocidad de la luz y pasando a través del centro
¡nos tardaríamos alrededor de 2 horas antes de salir por el
extremo opuesto!
Pablo Lonnie pablo@astronomos.org |