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MARTE, MÁS CERCA QUE NUNCA

Marte,
más cerca que nunca
Agosto
27 2003
pablo@astronomos.org
La
bóveda celeste se prepara para ser el escaparate del
encuentro más espectacular que haya tenido la Tierra con
Marte en la historia de la Humanidad.
En
casi 60,000 años, el planeta rojo no ha estado tan cerca de
la Tierra. Preparen sus telescopios, oculares y cámaras de
video: Marte se verá más grande, más brillante y más
detallado que nunca.
Marte
ha despertado la imaginación del Hombre por décadas: Su
parecido con la Tierra es sorprendente: su período de rotación
es casi el mismo que el de la Tierra (24 horas 37 minutos), su
eje está inclinado apenas un poco más que el de la Tierra
(25°). Así Marte –como nuestro planeta– experimenta
estaciones, en las que los casquetes polares aumentan de tamaño
y se reducen al compás de las mismas. Marte –como la
Tierra– es un planeta cambiante. La erosión en este planeta
dibuja paisajes cuya comparación con los terrestres parece
inevitable.
Marte
posee abundante agua en todo el planeta, si bien su presión
atmosférica es tan baja que no se encuentra líquida en la
superficie sino que satura el suelo. En Marte, el verano más
cálido ofrece una temperatura extraordinariamente cómoda
–20 °C– aunque habría que admitir que es típicamente
muy frío, con temperaturas promedio de 50 a 60 grados bajo
cero. Precisamente por esta causa, el agua que satura el suelo
está congelada, formando un permafrost –como el de
Siberia– y así como el permafrost siberiano es residencia
de muchas formas de vida diminutas, posiblemente Marte ofrezca
un lugar cómodo para vivir a algunos microorganismos. Este
tema despierta aún acalorados debates.
¿POR
QUÉ ES ESPECIAL ESTE EVENTO?
Como
sucede con todos los planetas, la órbita de Marte posee una
forma ovalada. Al recorrer esta trayectoria, Marte atraviesa 2
puntos importantes: el afelio y el perihelio. El afelio
acontece cuando un planeta se encuentra en el punto más
alejado de su órbita, es decir, alejado del Sol. Por otro
lado, el perihelio sucede cuando el planeta alcanza su mínima
distancia al Sol. La atracción experimentada cerca del Sol
obliga a los planetas a desplazarse más rápidamente cuando
están en el perihelio y a menos velocidad cuando están en el
afelio. En este mes de agosto (2003) Marte alcanza su
perihelio el miércoles 27, de modo que está más cerca del
Sol y de paso, más cerca de la órbita de la Tierra. Cada 687
días Marte llega a este lugar, pero en esta ocasión, la
Tierra le hará compañía.
Cada
26 meses la Tierra pasa entre el Sol y Marte. En tales
condiciones se dice que Marte y el Sol están en oposición
(vistos desde la Tierra). Así, cada 2 años se reduce la
distancia entre Marte y la Tierra, pero en condiciones no
siempre favorables, debido a la excentricidad de la órbita
marciana (está muy alargada). Sólo cada 15 o 17 años
acontecen oposiciones “perihélicas” (con Marte en el
perihelio), situación que asegura un buen evento y cada 79 años
acontecen encuentros extraordinariamente favorables. Ahora, la
geometría planetaria (más un empujón de Júpiter) se
conjuga para tener la mejor oposición perihélica que se haya
visto desde el año 57,617 a.C. Eso no significa que tendremos
que esperar otros 60,000 años para que se repita (No es un
período). La próxima vez que Marte esté así de cerca será
“pronto”...en el año 2,287.
¿DÓNDE
ESTÁ MARTE?
Marte
es muy fácil de localizar: es el objeto más brillante de la
noche y su color amarillento–anaranjado lo delata. Entre 9 y
10 de la noche se le puede ver asomando por el Sureste y es
visible el resto de la noche, desplazándose hacia el Oeste.
Cada noche que transcurra Marte estará saliendo más temprano
OBSERVACIÓN
POR TELESCOPIO
Es
una oportunidad única para desempolvar telescopios o
conseguir equipo astronómico nuevo. ¿Qué telescopio se
requiere para ver a Marte? Afortunadamente cualquier
telescopio con un diámetro igual o mayor a 6 cm. será
suficiente para mostrar el casquete de hielo, enormes
extensiones de roca expuesta y oscura, la rotación del
planeta (tras un par de horas), las nubes de agua y dióxido
de carbono que se forman cerca de los polos o en las faldas de
los volcanes y la blanca bruma que se condensa en el amanecer
marciano. Cuanto mayor sea el diámetro del telescopio, la
imagen observada será más brillante y se podrán distinguir
detalles más finos a través de los oculares más potentes
(de 5 a 10 mm.). Un telescopio con capacidad para magnificar
100 veces es suficiente para disfrutar la contemplación de
este distinguido visitante. Para saber cuál es la potencia límite
de tu telescopio multiplica el diámetro del telescopio (en
cm.) por 20. Un telescopio de 6 cm. de apertura puede ofrecer
una imagen “decente” hasta los 120 poderes. (6 x 20 = 120)
Es
muy recomendable que el telescopio cuente con controles de
movimiento fino y un motor de seguimiento para compensar la
rotación de la Tierra. A grandes aumentos la imagen de Marte
es brevemente visible en el campo del ocular, a menos que el
telescopio esté orientado apropiadamente y esté motorizado.
No
te desanimes si –al principio– no ves todo el detalle que
quisieras. A veces la turbulencia atmosférica desdibuja la
estructura más fina que –en teoría– tu telescopio puede
mostrar. El remedio es tener paciencia y pasar largas horas al
lado de tu telescopio en espera de esos instantes en los que
parece que una mano divina enfoca la imagen desde el cielo.
Una forma de saber si el cielo está “revuelto” es
observando a las estrellas más brillantes. Si titilan o
parpadean, es que hay turbulencia atmosférica y la imagen se
verá irremediablemente borrosa. A veces es suficiente con
esperar un par de horas a que el aire sobre ti se estabilice e
intentar de nuevo. Sólo tenemos un par de meses en que el
espectáculo será irrepetible, por lo que no te des por
vencido e insiste cada vez que puedas. Mantén tu ojo siempre
cerca del ocular.
Evita
instalarte cerca de losas de concreto o pavimentos que puedan
almacenar el calor del día. Procura observar desde jardines y
prados. No es necesario salir al campo para ver mejor a Marte.
Los efectos nocivos de la turbulencia pueden a veces ser
disminuídos colocando una tapa de cartón sobre el
telescopio, reduciendo la apertura a 4 o 5 pulgadas.
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