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SUPERNOVAS
La
Muerte Violenta de una Estrella
pablo@astronomos.org
Pocas
cosas parecen tan estables como las estrellas. Noche a noche,
tras el ocaso, las veremos
aparecer una y otra vez. Siempre ahí. Siempre en su
lugar. Sólo la Luna, el Sol y los planetas participan en un
continuo desfile por la eclíptica, además de una que otra
estrella fugaz que rasga sorpresivamente el firmamento. En
comparación con la existencia humana, las estrellas viven
tanto tiempo que parecen no cambiar nunca. Tampoco importa que
se desplacen a más de 200 Km. por segundo: están tan lejos
de nosotros que parecen estar clavadas contra una oscura bóveda
celeste. Por tal motivo es común escuchar que se les llame
“estrellas fijas”.
Con
esto en mente, es más fácil entender por qué fue todo un
acontecimiento cuando -en una madrugada de verano- apareció
una nueva estrella en la constelación de Taurus. Su
resplandor era tan brillante que era visible aún a la luz del
día. Los chinos registraron la visita de esta estrella “huésped”
en el año 1054 y su brillo fue apagándose poco a poco en el
transcurso de los siguientes meses. Eventos similares fueron
registrados por los chinos y coreanos en los años 185, 386,
393, 1006, y 1181 de nuestra era. En 1572 Tycho Brahe vio una
estrella nueva aparecer en Cassiopeia y en 1604 Johannes
Kepler observó un evento similar en Ophiuchus. Los europeos
les llamaron novas (es decir: nuevas)
Curiosamente,
el nombre de “nova” no podía ser más inadecuado pues el
evento no es otra cosa que la muerte violenta de una estrella
con sobrepeso. Actualmente las novas están clasificadas como estrellas
variables cataclísmicas, es decir, estrellas que cambian
súbitamente de brillo debido a una violenta explosión.
Reciben también el nombre de variables eruptivas.
Las
variables cataclísmicas están constituidas por un par de
estrellas (sistema binario) que se orbitan mutuamente.
Generalmente una de las dos estrellas es en realidad una enana
blanca: el núcleo desnudo de una estrella ya apagada y
muerta. La compañera de la enana blanca será una estrella
normal que al envejecer se dilatará y parte de su material
será desprendido para precipitarse hacia la enana blanca.
Este fenómeno se llama transferencia de masa y produce
súbitas e impredecibles explosiones.
El resultado es un incremento elevadísimo en el brillo
del sistema.
En
el momento de la explosión estos sistemas emiten un destello
de Rayos X y Ultravioleta.
Si el material que la estrella dilatada desprende es
transferido no hacia una enana blanca sino hacia una estrella
de neutrones (o un hoyo negro), la emisión de Rayos X es más
abundante y recibe el nombre de emisión (o fuente) transitoria
de Rayos X.
Los
sistemas binarios que dan lugar a las variables cataclísmicas
o eruptivas, son estrellas “normales” (que se ocupan en
transformar Hidrógeno en Helio, es decir, están en la serie
principal) y tienen sus componentes relativamente separados,
de modo que su período orbital es de varios meses o varios años. Sin embargo, aquella de las dos estrellas que tenga una masa
superior envejecerá prematuramente.
Por lo tanto la estrella (primaria) se dilatará muchísimo
hasta que su superficie alcance a la estrella secundaria y se
la coma. La estrella secundaria no desaparecerá, sino que seguirá
orbitando al núcleo de la primaria en su interior mismo.
La fricción entre el núcleo y la estrella secundaria
reduce su velocidad y la distancia entre los dos disminuye.
Al tiempo la energía combinada del núcleo primario y
la estrella secundaria termina por empujar hacia fuera la
envoltura gaseosa y se da forma a una hermosa nebulosa
planetaria. El núcleo
de la estrella primaria se “apaga”(deja de tener
reacciones de fusión nuclear) y es ahora una enana blanca.
Ahora la binaria está formada por una estrella
“normal” y una enana blanca: es una bomba de tiempo que
los astrónomos llaman binaria pre-cataclísmica. ¿ Por qué? Porque cuando le
toque el turno a la estrella secundaria envejecer y dilatarse,
habrá otra vez transferencia de material, sólo que ahora el
blanco es una estrella exótica: es una enana blanca y
producirá explosiones cataclísmicas. Nace la variable cataclísmica.
Observacionalmente,
los astrónomos han detectado variables cataclísmicas con períodos
orbitales muy variados, sin embargo, no se han observado
sistemas de este tipo cuyo período orbital es de 2 a 3 horas.
Ambas estrellas tienen que seguir orbitándose: es algo
que no se puede interrumpir.
Sin embargo, lo que estamos observando es la interrupción
de la transferencia del material.
Parece ser que cuando el sistema se contrae al punto de
reducir su período orbital a 3 horas, la estrella
”donante”sufre de cambios en sus campos magnéticos que
retienen temporalmente este material. Se sugiere que en el
interior de esta estrella suceden cambios estructurales
importantes, que hacen dominar los movimientos de convección
desde el núcleo y hasta la superficie. En el Sol, los
movimientos de convección son relativamente superficiales.
Gradualmente
el sistema binario continúa contrayéndose, hasta que el período
orbital es menor a 2 horas y entonces la transferencia de
material continúa y la variable eruptiva vuelve a la vida.
Las
variables cataclísmicas más comunes son: Novas clásicas
Novas recurrentes
Novas enanas
Estrellas simbióticas
NOVAS
CLÁSICAS
Las
novas se presentan en sistemas binarios en el que una de los
componentes es una enana blanca. También se distinguen por el
súbito e impredecible aumento de luminosidad por 10
magnitudes o más (se vuelve cuando menos 10,000 veces más
brillante). Una
galaxia como la nuestra experimenta –se estima- unas 25
novas por año. En
cuestión de días, las novas alcanzan su máximo brillo
(novas rápidas) aunque hay algunas que se tardan semanas en
alcanzarlo (novas lentas).
Después, la luminosidad inicial se recupera poco a
poco. El comportamiento de una nova se grafica haciendo una
curva de luz: se registra el tiempo transcurrido contra los
cambios de luminosidad. La
curva de luz presenta un pico (máximo brillo) y una declinación
(descenso de brillo) que dibujará una pendiente característica
para cada tipo de nova y caso particular.
El hecho de que la nova recupera su brillo original,
indica que la enana blanca ha sobrevivido a la explosiva
experiencia: el evento fue relativamente superficial.
En
las novas rápidas, el brillo se incrementa 105
veces en cuestión de días (100,000 veces más brillante). La
duración de su “pico” dura menos de una semana.
Inicialmente la declinación es rápida y marcada, pero luego
se “desacelera” a un paso regular en el transcurso de
varios meses.
En
cambio, las novas rápidas demoran más en alcanzar su pico y
la luminosidad aumenta erráticamente. Una vez alcanzado el
pico, la declinación es muy lenta, aún menos pronunciada que
la observada antes de alcanzar su máximo brillo.
Aunque
las novas lentas y rápidas se comportan distinto, la cantidad
de energía liberada en ambos casos es básicamente la misma.
La explosión es producida por una erupción masiva de
gas rico en Hidrógeno. La luz puede ser observada a gran
distancia. Después de la explosión, una gran burbuja de gas
se expande velozmente. Este
cascarón de material remanente puede detectarse una vez que
la nova pierde su
brillo. Tras la explosión, el espectro de las novas muestra
–en su mayoría- líneas de emisión “prohibidas” (se
llaman así porque no pueden reproducirse en condiciones
normales de laboratorio: sólo en un alto vacío como el que
impera en el espacio interestelar). Las líneas prohibidas son
emitidas por átomos que se excitan por el impacto de los
electrones de baja energía. Las líneas de emisión
prohibidas que aparecen en la envoltura gaseosa de las novas
son iguales a las observadas en las nebulosas de emisión de
muy baja densidad.
Una
enana blanca “normal” no tiene por qué explotar.
Entonces ¿cómo podemos explicar que una nova sea
resultado de una explosión en una enana blanca?
La culpa es de la estrella compañera.
Esta estrella secundaria es generalmente una estrella
de menor masa que envejece más lentamente. (la enana blanca
es ya el remanente de una estrella que se ha despojado de su
envoltura de gas, es una estrella muerta). Al envejecer la
estrella compañera–que está aún viva-, se dilata y su
superficie se acerca peligrosamente a la enana blanca.
Llega el momento en que puede más la atracción
gravitacional de la enana blanca sobre la superficie de la
compañera que el núcleo mismo de la estrella: -ésta
entonces- empieza a perder material y la enana blanca hace lo
suyo. Poco a poco, se forma un disco de acreción alrededor de
la enana blanca, con el material robado a su compañera, sin
embargo, los gases en el disco de acreción no hacen contacto
con la enana blanca, sino que la orbitan a gran velocidad.
Poco
a poco, la enana blanca despoja a su compañera de sus capas más
externas. Se estima que una enana blanca puede arrancar a otra
estrella alrededor de 10-9 masas solares por año
(0.000,000,001 M
). La
“avalancha” de gases hacia el disco de acreción produce
tanta fricción que éstos se calientan y emiten su propia
luz. El brillo observado en el disco de acreción de una pre-nova
es tan brillante como una nova enana.
Poco antes de que la nova se manifieste, el disco de
acreción se pone turbulento y más caliente. La luz del
sistema sufre variaciones y tiende hacia el azul (por el
incremento de la temperatura).
Para
un observador externo, el disco de acreción no es visible ya
como tal. Ni siquiera se perciben las estrellas enana blanca y
compañera por separado. Por este motivo, el sistema binario adquiere el aspecto de
una sola estrella variable.
Finalmente, cuando el gas del disco de acreción entra
en contacto con la enana blanca, el cataclismo es inevitable.
Tras
un período que va de 10,000 a 100,000 años, la enana blanca
acumulado tanto material a su alrededor que de una bocanada de
gas revive y experimenta nuevamente –aunque de modo fugaz-
las reacciones de fusión nuclear que la distinguían como
estrella hace mucho tiempo atrás.
El
resurgimiento de una enana blanca de entre sus propias cenizas
es la nova.
...pero
(nada es gratuito) esto no convierte a la nova en una estrella
normal... las reacciones nucleares no acontecieron en lo
profundo del núcleo –como en una estrella típica- sino en
una capa externa. La
explosión superficial “vuela” los gases nuevamente hacia
fuera y las aspiraciones de la enana blanca de convertirse
nuevamente en una estrella normal quedan truncados. La enana
blanca vuelve a quedar desnuda, expuesta, fría y muerta.
A
su lado, la estrella compañera no ha desaparecido y es
probable que –con el tiempo- un nuevo disco de acreción se
forme y la enana blanca se vista de gloria otra vez, aunque
sea por un instante. (Nova recurrente)
Las
novas se clasifican de acuerdo con la constelación huésped y
el año en que suceden. Antes de 1925 asignaban un número a
la nova (siguiendo una secuencia de eventos similares
observados) y también le asignaban la nomenclatura
tradicional usada en estrellas variables. Nova Herculis 1934
es conocida también como DQ Herculis. Otros ejemplos:
Nombre
Otro Nombre
Tipo
Magnitud
Nova
Persei 1901
GK Per 2
rápida
13.5 a 0.2
Nova
Aquilae 1918
V 603 Aql3
rápida 10.6
a -1.1
Nova
Pictoris 1925
RR Pic
lenta
12.7 a 1.2
Nova
Herculis 1934
DQ Her
lenta
14.3 a 1.4
Nova
Cygni 1975
V 1500 Cyg
rápida
>20.0 a 1.8
NOVAS
RECURRENTES
A
diferencia de una nova clásica, la nova recurrente es
repetitiva. En cuanto a su comportamiento, presenta una
amplitud (rango de brillo) menor y la declinación de su
luminosidad es más pronunciada. Aunque las enanas blancas de
una nova recurrente y una nova clásica sean idénticas, la
diferencia estriba en que la estrella secundaria de la nova
recurrente es una gigante roja.
En este caso, la gigante roja pierde masa 1000 veces más
rápido que una estrella normal, el resultado es que la enana
blanca acumula un disco de acreción en menos tiempo. Bastan
unas pocas décadas para que la enana blanca sufra reacciones
termonucleares. Así,
en el último siglo, los astrónomos han tenido oportunidad de
ver estas estrellas “volver a la vida” una y otra vez en
un tiempo relativamente corto.
En
los períodos de inactividad, el espectro (análisis de la
luz) de la estrella muestra emisión de gas caliente que está
en el disco de acreción alrededor de la enana blanca, así
como líneas de absorción provenientes de la estrella
gigante, roja y fría. La
combinación de ambas estrellas y su luz en un mismo espectro
parece confuso: como si fuera una estrella fría y caliente al
mismo tiempo.
EJEMPLOS
T
Pyxidis
1890/ 1902/ 1920/ 1944/1965
RS
Ophiuchi
1901/ 1933/ 1958/ 1967/ 1985
T
Coronae Borealis
1866/ 1946
U
Scorpii
1863/ 1906/ 1936/ 1979/ 1987
V
394 Coronae Australis
1949/ 1987
NOVAS
ENANAS
Las
novas enanas son consideradas –como las novas clásicas-
estrellas variables cataclísmicas donde encontraremos un
sistema binario (dos estrellas) orbitándose mutuamente y una
de ellas es una enana blanca.
La nova enana es también el producto del hurto de
material que hace una enana blanca a su estrella compañera.
En este caso el material es despojado por la enana
blanca a una velocidad menor, a razón de 10-8
M
por año (10 veces menor que en una nova clásica).
Las
novas enanas son estrellas intrínsecamente muy opacas, poco
comunes. El incremento en brillo ocurre súbita e
impredeciblemente. La curva de luz se extiende de semanas a
meses. Típicamente, su brillo máximo dura menos de una
semana. El rango de magnitudes entre brillo máximo y mínimo
(amplitud) es de 2 a 5 magnitudes (de 6 a 100 veces más
brillante). Ejemplo de novas enanas: U Gem, Z Cam y SU UMa
U
Geminorum fue la primer nova enana en ser descubierta, por lo
tanto las novas enanas reciben también el nombre genérico de
estrellas variables tipo U Geminorum. Son
pocas las novas enanas que no entran en la clasificación U
Gem, siendo su comportamiento ligeramente distinto. Las
estrellas variables U Gem (o novas enanas) declinan de modo
constante, sin sobresaltos, lentamente.
Otras
novas enanas (muy raras) llamadas Z Cameloperdolis muestran
–en medio de la declinación- períodos de quietud, en los
que mantienen una luminosidad constante. Después continúa la
declinación hasta opacarse casi completamente. Los períodos
de estabilidad en las variables Z Camelopardalis pueden durar
días o meses y suceden en cualquier parte de la curva de luz,
tras el pico de máximo brillo. La duración y comportamiento
de los períodos en calma son impredecibles. A veces aparecen
también variaciones de brillo erráticas. Se desconocen los
mecanismos involucrados.
Otras
novas enanas llamadas SU Ursae Majoris presentan
ocasionalmente destellos prolongados particularmente
brillantes (les llaman súper destellos) como si la nova
quisiera repetirse inmediatamente, sin alcanzar nuevamente a
brillar tanto como en el pico principal.
En
las novas enanas, la estrella compañera es una estrella de
temperatura media (Tipo espectral K o G –como el Sol-). La
masa de ambos componentes del sistema binario será
relativamente similar. El rango aproximado será de 0.7 a 1.2
M
. La cercanía entre ambas estrellas las obligará a que se
orbiten mutuamente en un período que va de 3 a 15 horas.
Existen
dos alternativas que expliquen la conducta de una nova enana.
Una
Nova Enana se produce por:
1.-Modelo de inestabilidad (transferencia de masa)
2.-Modelo de inestabilidad en el disco de acreción
Inestabilidad
por transferencia de masa.
Considera
que la estrella compañera secundaria se dilata y contrae
alternadamente, transfiriendo intermitentemente masa hacia la
enana blanca. La pérdida periódica del material hacia la
enana blanca termina por acumular gas alrededor de ella (disco
de acreción) y cuando alcanza una densidad crítica,
sobreviene la explosión superficial.
Inestabilidad
en el disco de acreción.
Es
el panorama más factible y supone que el disco de acreción
experimenta inestabilidades térmicas. Es este caso, la
estrella secundaria pierde gas ininterrumpidamente y las ráfagas
de gas se impactan contra el disco de acreción calentándolo
súbitamente. En este proceso no hay explosión involucrada ni
emisión masiva de gases. Sin embargo, la continua acumulación
de gases en el disco de acreción puede desembocar en la
explosión de una nova clásica.
EJEMPLO
DE NOVA ENANA
Nombre
Magnitud Período
Período orbital
SS
Cygni
+12 a +8
51 Días, irregular
6.5 horas
ESTRELLAS
SIMBIOTICAS
Son
también variables cataclísmicas, muy parecidas a las novas
recurrentes. El espectro muestra una estrella gigante roja de
baja temperatura superficial (3,500 K) y una estrella caliente
(20,000 K) que puede corresponder a una gigante azul o al
candente torrente gaseoso que se precipita hacia una enana
blanca, estrella típica o estrella de neutrones. La pérdida
de masa de la gigante roja sucede a un ritmo lentísimo, pues
es provocado por el viento estelar (semejante al viento solar)
y no por dilatación de su superficie. Los destellos que
resultan por el impacto de los gases son menores y muy
irregulares.
El
ejemplo más sonado de una estrella simbiótica es R Aquarii,
que ha expulsado del sistema un delgado torrente de gas
exhalado cuya longitud se extiende a unas 1,500 unidades
astronómicas y viaja a unos 2000 km/seg. El sistema ha sido
detectado en luz visible y radio.
EJEMPLOS:
Z Andrómeda, RW Hydrae, AX Persei, BF
Cygni y AG Pegasi.
SUPERNOVAS
Hasta
ahora hemos hablado de las estrellas que sufren explosiones
relativamente menores, sin embargo, cuando la explosión es lo
suficientemente violenta como para volar la estrella en
pedazos ya no se considera una nova.
El acontecimiento recibe ahora el nombre de Supernova.
Una
supernova es una estrella que explota violentamente,
adquiriendo temporalmente un brillo altísimo, superior a
magnitud –15, es decir, 100 veces más brillante que una
nova clásica o 100 millones de veces más brillante que el
Sol. La erupción es tan energética que la estrella se
destruye y sus capas externas son lanzadas al espacio a gran
velocidad. La explosión sucede cuando se pierde el equilibrio
interior de la estrella: el equilibrio que debe existir entre
el aplastamiento generado por sus capas externas y la presión
interna que sostiene a la estrella. Esta presión puede ser
producto de las reacciones termonucleares (en las estrellas
masivas) o de la degeneración de la materia (en las enanas
blancas). Cuando el núcleo de una estrella es incapaz de
sostener las capas externas, sobreviene el colapso
gravitacional. En las estrellas
masivas esto sucede cuando ya están muy evolucionadas
(envejecidas) y en las enanas blancas, cuando son sometidas a
una sobrecarga, usualmente añadida por transferencia de masa.
En otras palabras, una supernova puede ser desencadenada por
dos procesos distintos.
ORIGEN DE
(en una enana blanca)
–por explosión termonuclear
SUPERNOVA:
(en una estrella masiva)
–por colapso gravitacional del núcleo
Supernova
por Explosión Termonuclear
Cuando
una enana blanca acompaña a una estrella típica en un
sistema binario, la estrella compañera se dilatará al
envejecer, y sus gases serán transferidos hacia la enana
blanca. Cada vez que se acumule sobre ella material suficiente
se producirán explosiones menores (novas) pero si la enana
blanca acumula más de 1.4 M
- conocido como límite de Chandrasekhar- entonces la alta
densidad y compresión en el núcleo de la enana blanca
excederán la capacidad de sus partículas para sostener tanta
carga. ¿Qué sucede, entonces? Hay un colapso gravitacional.
El carbono y oxígeno que abundan en la enana blanca entran súbitamente
a una nueva ronda de fusión nuclear elevando de golpe la
temperatura y reventando la estrella en una colosal explosión.
Hasta la fecha no se ha detectado la supervivencia de algún
cuerpo residual o núcleo colapsado. En teoría podría quedar
una densa masa de neutrones, pero es posible que las
supernovas por explosión termonuclear no dejen rastro alguno.
Supernova
por Colapso Gravitacional del Núcleo
Si
el núcleo de una estrella masiva queda transformado en
hierro, tras una ronda múltiple de fusiones nucleares, ese núcleo
no será capaz de producir la energía necesaria para sostener
la estrella. Antes, la presión interna –producto de las
reacciones termonucleares– emitía una cantidad de energía
tan alta que empujaba las capas de la estrella hacia fuera,
contrarrestando la carga de las capas superiores. Cuando el
hierro se acumula en el centro de la estrella y éste es
incapaz de producir reacciones termonucleares, el núcleo de
la estrella se “apaga”. Entonces el núcleo ferroso no
puede detener el aplastante peso de toda la estrella y es
sometido a una presión intolerable: sobreviene al colapso
gravitacional, se producen todos los elementos pesados hasta
el bismuto y finalmente el núcleo implota.
La
implosión acontece en una fracción de segundo y la onda de
choque es tan violenta que hace explotar a la estrella. Una ráfaga
de neutrinos atraviesa la estrella y una cantidad masiva de
neutrones es producida, contribuyendo a la formación de
elementos radioactivos. Una porción del núcleo ferroso se
transforma en níquel radioactivo, al poco tiempo éste decae
radiactivamente transformándose en cobalto y finalmente otra
vez en hierro. La transformación níquel-cobalto-hierro es
evidente en la curva de luz de la supernova. La curva declina
exponencialmente al poco tiempo de haber explotado la
supernova.
Es
posible que estas supernovas sean la principal fuente de
hierro en la galaxia (incluyendo el hierro que hay en nuestro
planeta: nuestros carros y nuestra sangre).
CLASIFICACION
DE SUPERNOVAS
Básicamente
las supernovas se clasifican en 2 tipos:
TIPO I
(sin Hidrógeno)
TIPO II
(con Hidrógeno)
Sin
embargo, un estudio detallado de sus espectros permite
subdividirlas aún más:
TIPO I:
se subdividen en Ia, Ib y Ic
TIPOII:
se subdividen en II-P, II-L y IIb
¿Cuál
es la diferencia entre unas y otras? Como ya lo indicamos, las
del Tipo I no muestran Hidrógeno en el espectro. ¿Cuáles
son las estrellas que al explotar carecen de Hidrógeno? En
primer lugar están las enanas blancas, hechas de helio,
carbono y oxígeno, que han perdido la envoltura gaseosa
original (durante la etapa como nebulosa planetaria). Las
enanas blancas que se convierten en supernovas deben ser las
del tipo Ia.
Supernovas
tipo Ia (Enanas Blancas)
Además
del faltante de Hidrógeno, el espectro de estas supernovas
muestra una absorción notable por silicio. Estas supernovas
son las más brillantes de todas, alcanzando una magnitud
absoluta de –19. El brillo parece ser uniforme en todas las
supernovas tipo Ia, por lo que son valiosas para estimar con
buena precisión la distancia que nos separa de ellas, y como
son tan brillantes son las favoritas para medir la distancia a
las galaxias más lejanas.
La
explosión de supernovas tipo Ia se registra tanto en galaxias
elípticas como en espirales y en éstas últimas aparecen
indistintamente en cualquier parte de su estructura. Este
hecho corrobora que su origen es la explosión de enanas
blancas, pues estos objetos están uniformemente distribuidos
en las galaxias. Por otro lado, las estrellas masivas
(supernovas Tipo II) se concentran en los brazos espirales.
Las supernovas tipo Ia arrojan
al espacio una cantidad equivalente a una masa solar a una
velocidad de unos 10,000 km/seg.
Supernovas
tipo Ib /
Ic:
Son
más comunes que las de tipo Ia pero su brillo es menor,
sugiriendo una producción menor de elementos radioactivos. Su
clasificación indica ausencia de Hidrógeno en el espectro.
Aparentemente se trata de estrellas súper masivas que han
perdido casi todo su Hidrógeno debido a poderosos vientos
estelares o que ha habido transferencia hacia una estrella
compañera quedando expuesto el núcleo. La diferencia de la
enana blanca y la pre-supernova tipo Ib / Ic, es que el núcleo
de la estrella masiva continúa teniendo reacciones de fusión
nuclear en su interior y la enana blanca no.
Las
estrellas precursoras de este tipo de supernova han de tener
una masa inicial superior a 20 M
de modo que la explosión es producto del colapso
gravitacional en el núcleo. Las estrellas conocidas como Wolf-Rayet
se han despojado de su Hidrógeno, dejando atrás una estrella
ultra-luminosa abundante en helio. Seguramente éstas terminan
sus días convertidas en una supernova tipo 1b ó 1c. Siendo
así, las supernovas tipo 1b y 1c están más emparentadas con
las supernovas Tipo II que con las supernovas tipo I.
Supernovas
tipo II-P, II-L y IIb:
Estas
supernovas resultan de estrellas con una masa de 11 a 50 M
y que acumulan en su núcleo una serie de capas de fusión con
elementos más pesados hacia el interior. En el centro se
acumula una masa de hierro. Cuando la masa de hierro excede el
límite de Chandrasekhar (1.4 M
), el hierro se descompone hasta convertirse en una masa de
neutrones. El colapso e implosión transforma al núcleo
ferroso en una estrella de neutrones y esto sucede apenas en
1/l0 de segundo. En los siguientes 10 segundos, la recién
nacida estrella de neutrones emite una gran cantidad de
neutrinos, que salen despedidos a una velocidad casi tan alta
como lo de la luz. Si bien la supernova puede ser 100,000
millones de veces más brillante que el sol, 10 veces más
energía es la que se ocupa en destrozar la estrella (energía
cinética) y 100 veces mayor es la energía que escapa de la
explosión en forma de una avalancha de neutrinos. Los
neutrinos difícilmente interactúan con la materia: son muy
pequeños y su masa tiende a 0 (cero), pero las condiciones de
alta presión y densidad que rodean a la nueva estrella de
neutrones son tales que una pequeña fracción de estos
neutrinos impacta a las capas circundantes que están en pleno
colapso. A la onda de choque producida en la implosión se
suma el flujo masivo de neutrinos y la estrella termina por
explotar. El Hidrógeno presente en la atmósfera de esta
estrella es evidente después de la explosión y permite
clasificarla como una supernova Tipo II.
El
brillo de las supernovas Tipo II dura varias semanas, éstas
muestran una amplia diversidad en su curva de luz así como en
su máximo brillo. Con todo, una buena parte alcanza una
magnitud absoluta de –17. En el proceso arrojan varias masas
solares a una velocidad de unos 5,000 Km./seg. Generalmente la
estrella precursora de la supernova Tipo II será una estrella
súper gigante roja masiva, con un diámetro de unas 10 u.a.
(1 u.a. = 150 millones de Km.).
La envoltura atmosférica –rica en Hidrógeno- tendrá
una masa que puede ser de unas décimas hasta varias decenas
de M
. Posiblemente sea esta diversidad la que determina los
distintos subtipos de supernova Tipo II .
Es
probable que algunas supernovas Tipo II no sean el resultado
del colapso gravitacional en el núcleo ferroso, sino de un
fuerte desequilibrio que desencadene una explosión
termonuclear. Se estima que una supernova Tipo II explota cada
30 a 50 años en la Galaxia. Las supernovas producen ondas de
choque expansivas. Cuando éstas impactan contra nubes de gas
molecular, estimulan la formación de estrellas en su
interior. Así, la muerte de una estrella puede significar el
nacimiento de muchas más (¡miles!).
Las
nuevas estrellas evolucionarán también, y en poco tiempo
-las más masivas- repetirán el proceso, explotando y
dibujando en los brazos de la Galaxia, cadenas de RSN
(Remanente de Supernova).
Una cadena de supernovas puede tener tanta potencia
como para crear superburbujas que despidan elementos pesados y
polvo hacia el espacio intergaláctico.
Desde
1936 se han establecido programas de sondeo y observación
astronómica para tratar de “capturar” estos objetos en el
acto y se han detectado así más de un millar de supernovas
extragalácticas, es decir, que explotan en otras galaxias.
La
supernova 1987 A es la más reconocida en tiempos recientes,
explotó en una galaxia
satélite de la nuestra: la Gran Nube de Magallanes.
Su brillo fue tal que alcanzó a ser visible a simple
vista y demostró ser una supernova singularmente interesante,
pues la estrella precursora fue una gigante azul y no una súper
gigante roja como la gran mayoría.
REMANENTES
DE SUPERNOVA (RSN)
Los
restos de la estrella forman una nube expansiva de gas y
polvo, y reciben el nombre de Remanente de Supernova. En lo
que fue el núcleo de la estrella masiva –si algo quedó-
encontramos ahora un objeto colapsado a una densidad increíblemente
alta: una estrella de neutrones o un hoyo negro.
Si la explosión de la supernova es relativamente
reciente (<1000años), el remanente será difícil de
detectar en luz visible, pero su emisión en Rayos X y ondas
de radio será notoria.
Los
remanentes de mayor edad seguirán emitiendo ondas de Radio y
Rayos X pero además, serán visibles como filamentos anulares
(en forma de anillo). En
general, se pueden clasificar los remanentes de supernovas en
dos tipos:
Remanentes
de RSN de Cascarón
Supernova:
RSN “Rellenos” (Pleriones)
RSN
de Cascarón:
constituyen el 90% de los remanentes observados. Su estructura
es filamentaria. Son semiesféricas y parecen grandes burbujas
huecas. El brillo se debe al impacto de los remanentes contra
el medio interestelar. En el centro no parece haber quedado
nada.
RSN
Relleno (Plerión):
También tienden a ser simétricos pero están muy excitados
en su interior, aparentemente por un pulsar: una estrella de
neutrones girando rápidamente con poderosos campos magnéticos
que interactúan con el remanente.
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