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COMETAS
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ANTECEDENTES
Los
cometas han sido observados por más de 2,000 años. Los
chinos fueron los primeros en llevar un cuidadoso registro de
sus apariciones. Ellos los describían como estrellas-escoba.
Los griegos los consideraban una estrella “peluda”. La
palabra “comete” significa cabellera y es que algunos
cometas parecían exhibir largas cabelleras arrastradas por el
viento. Las mujeres griegas mostraban su duelo por la muerte
de un ser querido soltando su cabellera y lanzando aullidos
por las calles (Algo así como una llorona en tiempos
clásicos). Entonces, no era de sorprender que la aparición
de un cometa con el pelo suelto y vagando por las estrellas
fuera interpretado como un mal presagio. Las estrellas tenían
duelo. Un desastre se avecinaba. (desastre =
Mala estrella, mala fortuna). Desde entonces se asoció
equivocadamente a los cometas con guerras, pestes, hambres y
muerte de líderes políticos. Cada año se observan de 25
a 30 cometas...¡Dios nos libre!
Aristóteles
describió los cometas como fenómenos atmosféricos:
emanaciones vaporosas de la Tierra, como fumarolas que eran
emitidas y se disipaban poco a poco con el viento. Sin
embargo, en 1577 Tycho Brahe demostró por paralaje que los
cometas eran objetos interplanetarios situados más allá de
la Luna. En 1682 Edmund Halley observa un cometa y tras un
escrupuloso estudio de los registros cometarios siglos atrás
determina que algunos de los cometas observados no son
individuos independientes, sino que se trata del mismo cometa
que regresa periódicamente. Asistido por Newton, Halley
predice que el cometa observado en 1531 y 1607 y por muchas
generaciones pasadas regresaría en 1758. Desafortunadamente
Halley no vivió para constatarlo, pero el cometa regresó y
desde entonces se conoce como el cometa de Halley. La visita más
reciente del Halley fue en 1985-86 y regresará en el año
2061.
Los
cometas presentan órbitas muy excéntricas, al grado que sus
elipses se confunden frecuentemente con parábolas. Los
cometas son los cuerpos más lejanos del Sistema Solar. Hay
quien compara los cometas con los gatos: ambos tienen colas y
¡hacen lo que les viene en gana! ¿Por qué dicen eso? Porque
los cometas no respetan el plano de la eclíptica. Si deseas
buscar un planeta o un asteroide, te concentras en las
regiones del cielo cercanas a la eclíptica. Recuerda, todos
los planetas y asteroides se mueven como si estuvieran
corriendo en la misma dirección sobre una pista común, en el
mismo plano. Los cometas son la excepción. Nunca sabe uno por
dónde aparecerá uno nuevo ni en qué dirección. Los cometas
se mueven como mosquitos alrededor del Sol, sin ton ni son.
La
década de los 50´s vio una revolución en el entendimiento
de los cometas. Son cuatro los protagonistas: Fred Whipple,
Gerald Kuiper, Ernst Opik y Jan Oort. Whipple sugirió la teoría
de la “Bola de nieve Sucia” en la cual sugería que
el cometa era un cuerpo de hielo y polvo frágilmente unido
por gravedad. Ya se había observado que algunos cometas se
desmoronaban al pasar demasiado cerca del Sol. El material
desprendido por los cometas era entonces debido a la sublimación
de sus hielos y el viento solar se encargaría de arrastrar
ese material produciendo un larga cola o cauda. Whipple tenía
razón.
Kuiper
sugirió que durante la formación del Sistema Solar, los
bloques primordiales para la construcción de planetas eran
estos cuerpos de hielo. Después de todo, está comprobadísimo
que en los meteoritos y casi todos los planetas hay agua,
misma que estaría congelada lejos del Sol. Una vez que el Sol
se convirtió en estrella, estos objetos congelados fueron
vaporizados y sólo aquellos que estuvieran lo suficientemente
lejos del Sol habrían sobrevivido. Plutón está hecho de
hielo. Plutón es un sobreviviente, pero de acuerdo con Kuiper
Plutón no está solo. Kuiper predijo que más allá habría
una familia de objetos helados, formando un cinturón. Kuiper
tenía razón.
A
Oort y Opik les llamó la atención que los cometas llegasen
en órbitas tan disparatadas y que nunca se acabaran.
Ya habían visto la extinción de algunos cometas. Por lo
tanto, era evidente que los cometas se desgastaban y tarde o
temprano se deberían agotar. ¡Pero la fuente de cometas
parecía inagotable! ¿de dónde venían? De lo que hoy
llamamos Nube de Oort (u Opik-Oort, para ser más justos). De
acuerdo con esta teoría, los cometas estarían distribuidos
en una nube esférica alrededor del Sol y se quedarían allá,
de no ser porque de vez en cuando las fronteras externas del
Sistema Solar reciben la visita esporádica de alguna
estrella. Esto sería suficiente para jalonear algunos cometas
y modificar sensiblemente sus órbitas. Aquellos cometas que
están en el Cinturón de Kuiper serán lanzados hacia fuera,
hacia adentro (hacia nosotros) o hacia la Nube de Oort. Los
cometas que están en la Nube de Oort podrán a su vez ser
lanzados hacia fuera o hacia adentro. Los cometas que nos
visitan cerca de la eclíptica provienen del Cinturón de
Kuiper. Los cometas que nos visitan siguiendo trayectorias muy
inclinadas provienen de la Nube de Oort. Opik y Oort tenían
razón.
Ya
en los barrios internos del Sistema Solar un cometa se expone
a la desgastante radiación solar y a la posibilidad de sufrir
modificaciones en su órbita al encontrar planetas en su
camino. ¡Un cometa puede tener períodos superiores a un millón
de años! Estos son cometas de período largo. Sin embargo, si
su órbita se reduce a menos de 200 años, se considerará un
cometa de período corto. Sus visitas al Sol serán más
frecuentes y su fin vendrá pronto. El cometa con período
más corto es el Encke (3.3 años), el pobre está tan
desgastado que ahora sopla casi polvo, su hielo está prácticamente
agotado.
Los
cometas que pasan casi tocando al Sol se llaman rasantes
solares. El SOHO (Solar Heliospheric Observatory) ha
descubierto más de 100 rasantes. En 1985-86 las sondas
Giotto, Vega I y II visitaron al cometa Halley.
Obtuvieron imágenes de primer plano y pusieron a
prueba los conocimientos vigentes.
DE
PASEO EN UN COMETA
Ningún
otro cuerpo del Sistema Solar experimenta transformaciones tan
espectaculares como los cometas. Al igual que los planetas,
los cometas se desplazan alrededor del sol dibujando una
elipse. El punto más cercano al Sol marca su perihelio
y el más alejado se llama afelio.
La
Tierra no varía tanto en su órbita, pero la mayoría de los
cometas tienen órbitas sumamente excéntricas, es
decir, cuando un cometa se acerca al Sol, se puede acercar mucho,
al grado de llegar a impactarse contra él. Y cuando un cometa
se aleja del Sol, es capaz de llegar a los límites del
Sistema Solar dejando a Plutón muy, muy atrás.
La
velocidad de los cometas depende de su distancia al
Sol. Cuando están en el afelio se mueven despacio (por
ejemplo: a 60 km por hora) pero cuando están próximos al
perihelio, el campo gravitacional del Sol los acelera y
algunos alcanzan velocidades de hasta 600,000 km por hora.
Desde la Tierra, el cometa parece deslizarse muy lentamente y
su movimiento suele ser apreciable sólo después de unas
horas.
Además
de los cambios dramáticos en su velocidad, el acercamiento al
sol provoca una metamorfosis asombrosa en su aspecto.
En el afelio, el cometa tiene un aspecto discreto. Pudiera
confundirse con un pequeño y oscuro asteroide. Su forma es
irregular (como una patata) y el rango de tamaños es muy
variable (desde 0.5 a 300 Km). Aquí, el Sol pasa
desapercibido como una estrella más de la Vía Láctea. Sus
rayos llegan tan dispersos que aún a mediodía la noche
domina sobre el paisaje cometario. Hace mucho frío (aquí no
hay veranos) y la temperatura en la superficie es menor
de 200°C bajo cero, aún a la luz del Sol. El panorama es de
una oscura superficie manchada sutilmente por escarchas. No
hay atmósfera. El paisaje es estéril y no da el menor
indicio de que estemos contemplando una bomba de tiempo. El
suelo es frágil. Abajo hay una corteza de hielo y polvo
débilmente unida. Estamos en el núcleo cometario. Podemos
observar que la superficie de este núcleo está herida por
fracturas penetrantes, resultado de sus últimas visitas a
aquella lejana y aparentemente inofensiva estrella suspendida
sobre nuestras cabezas. El agua y gases congelados permanecerán
sepultados hasta que el calor del Sol los despierte
nuevamente.
El
dominio de los cometas es conocido como la Nube de Oort:
una dispersa distribución de cometas alrededor del Sol que
vagan en órbitas lejanas, a distancias que van desde 20,000
hasta 100,000 unidades astronómicas. Su cantidad es numerosa:
se estima una población de 1,000 millones de cometas,
sin embargo, la masa total de los cometas puede no ser
superior a 30M
(masas terrestres) y la distancia promedio entre uno y otro de
unas 20 unidades astronómicas (más o menos la distancia
entre la Tierra y Urano). ¿Qué es lo que hace que un cometa
abandone la Nube de Oort para dirigirse al interior del
Sistema Solar? Los encuentros cercanos que experimenta el Sol
con otras estrellas de la Galaxia es suficiente para desviar
algunos cometas de sus órbitas originales. Algunos se dirigirán
hacia el Sol y otros se perderán para siempre en el espacio
interestelar. El cometa que estamos visitando en este
recorrido imaginario lleva ya varias vueltas alrededor del Sol
en esta nueva órbita.
Mientras
el cometa no tenga en el camino un encuentro cercano con algún
planeta, la órbita seguirá siendo prácticamente la misma.
Un encuentro de este tipo puede desviar el curso y reducir
sustancialmente el período del cometa. Los cometas de período
corto recorren toda su órbita en no más de 200 años y
son el resultado de una carambola planetaria en la que alguno
de los planetas gigantes estuvo involucrado. Los cometas de
período largo regresan hasta la Nube de Oort y son los
que se conservan en mejores condiciones, pues sus visitas al
Sol son muy espaciadas.
En
un viaje que puede durar millones de años el cometa se dirige
hacia el Sol. No tiene prisa. Para nuestro helado amigo será
un viaje desgastante, en toda la extensión de la palabra. En
su última vuelta al Sol nuestro cometa perdió cientos
de toneladas al espacio y adelgazó casi 5 metros de
corteza.
Llegando
a unos 800 millones de km del Sol el calor ya es suficiente
para que el agua y los gases congelados empiecen a ser
liberados por sublimación. A pesar de su alto contenido en
agua, los cometas no la conocen en estado líquido pues no hay
presión atmosférica suficiente. Los gases liberados
arrastran, al sublimarse con fuerza, cantidades enormes de
polvo y el cometa empieza a ensuciar con sus partículas el
camino recorrido. Al mismo tiempo se desarrolla una atmósfera
pasajera que envuelve al núcleo. Esta envoltura de gas y
polvo recibe el nombre de coma. La coma crece tanto y
es tan densa hacia la superficie, que el núcleo –la porción
sólida del cometa- se pierde de vista. El enorme tamaño que
adquiere la coma supera a veces el diámetro de la Tierra y
permite que el cometa sea visible aún cuando se encuentra
todavía muy lejos del Sol.
A
medida que se acerca al Sol el cometa pierde una creciente
cantidad de gas y polvo. Lo que al principio eran suaves
bocanadas se convierte en francos torrentes que escapan
violentamente al vacío del espacio. El suelo se torna
peligrosamente inestable y los gases buscan cualquier punto débil
para ser liberados. Los torrentes, llamados surtidores,
parecen ser originados por cohetes de propulsión a chorro
escondidos bajo la superficie del cometa. El conjunto del núcleo
y los surtidores dan al cometa el aspecto de una gigantesca
araña espacial.
No
todo el gas y polvo permanece cerca del núcleo. Si el cometa
se acerca lo suficiente al Sol (digamos, la órbita de Marte),
la mayor parte del material desprendido se perderá al
espacio, arrastrado por la energía y campos magnéticos
expulsados por el Sol (viento solar). El material arrastrado
formará una larga y espectacular cauda o cola. El
polvo desprendido dibuja una cauda que tiende a seguir la
trayectoria del cometa y se ve curva y corta. La cauda de
polvo se ve blanca o amarillenta, pues refleja la luz del
Sol. El gas, por otro lado, se excita por la radiación
ultravioleta del Sol, pierde electrones (se ioniza) y es
atrapado por las partículas cargadas (magnéticas) del Sol.
Los gases ionizados del cometa son arrastrados fácilmente. De
este modo, la cauda de gas (o iónica) tiende a ser
larga, delgada y rectilínea, con estructura filamentaria y
apuntando siempre en sentido contrario al Sol.
Si
el cometa es abundante en gas y pasa muy cerca del Sol, su
cauda se puede extender a más de 300 millones de km. de
longitud convirtiéndose temporalmente en la estructura más
grande del Sistema Solar. ¡¡¡El cometa Hyakutake desplegó
una cauda de más de 500 millones de Km!!! Aún así la densidad
de ese gas es menor que la de los gases contenidos en el
interior de una bombilla eléctrica...un vacío casi perfecto.
Contrario
a lo que los sentidos parecen indicarnos, la cauda del cometa
nunca nos indica la dirección que lleva el cometa al
desplazarse por el espacio, sólo indica en qué dirección
sopla el viento solar. Algo así como una veleta
interplanetaria, donde el núcleo del cometa apunta siempre
hacia el Sol. A veces la perspectiva nos juega un truco y
podemos ver parte del polvo desprendido como si dibujara una
cauda secundaria hacia el sol. Le llaman anticola o anticauda.
No es una proyección de material del cometa hacia el Sol. Es
polvo del cometa distribuido en su órbita que vemos cuando la
Tierra cruza el plano orbital del cometa
Después
de su paso por el perihelio el cometa se aleja del Sol
desacelerándose paulatinamente. Ha sobrevivido, pero un día,
el mismo astro que da luz y espectacularidad al cometa se
encargará de darle muerte, extrayendo las últimas bocanadas
de gas o desmoronando la débil estructura de este pequeño
mundo inhabitado.
LLUVIAS
DE ESTRELLAS
Si
por casualidad el cometa llegara a cruzar la órbita de la
Tierra, es raro que exista la posibilidad de un impacto –los
cometas son muy pequeños- pero seguramente las nubes de polvo
emitidas por él sí podrán impactarse con nuestro planeta.
Lo que podemos esperar es una lluvia de estrellas: un
acontecimiento inofensivo que puede resultar espectacular. Un
evento en el que la cantidad de estrellas fugaces visibles en
una noche aumenta de manera notable. Se conocen más de un
centenar de lluvias de estrellas. En algunos casos se conoce
al cometa asociado. El cometa Halley produce dos lluvias de
estrellas: Eta Acuáridas y Oriónidas. Otras lluvias de
estrellas aparentemente son producidas por cometas extintos. Sólo
una, las Gemínidas, tienen su origen en un asteroide: Phaetón.
La
mejor manera de disfrutar una lluvia de estrellas es salir al
campo en la fecha indicada. (el evento se repite cada año) y
procurar que sea una noche sin Luna Llena ni Cuarto Menguante.
La Lluvia de estrellas se aprecia mejor después de la
medianoche y la postura más cómoda es acostado sobre una
bolsa de dormir o sobre una silla de playa. No se necesita
telescopio. Los binoculares son recomendables por si un bólido
deja un rastro luminoso y humeante. No debes perder de vista
el cielo y no debes distraerte ni un segundo. Las estrellas
fugaces duran típicamente 2/10 de segundo.
LLUVIAS
DE ESTRELLAS PRINCIPALES
NOMBRE
FECHA
METEOROS POR HORA
Cuadrántidas
Enero 4
40
Lyridas
Abril 21
15
Eta
Acuáridas
Mayo 4
20
Delta
Acuáridas
Julio 28
20
Perséidas
Agosto 12
50
Oriónidas
Octubre 21
25
Táuridas
del Sur
Noviembre 3
15
Leónidas
Noviembre 16
15
Gemínidas
Diciembre 13
50
Ursidas
Diciembre 22
15
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