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ENANAS
CAFÉS
pablo@astronomos.org
En
la década de 1930 se propuso la existencia de las estrellas
de neutrones y fue hasta 1967 que se descubrió la primera, en
la Nebulosa del Cangrejo. Fue un objeto concebido en la
imaginación de los astrónomos y sustentado en modelos matemáticos,
antes de comprobar su existencia. No es la primera vez que se
adelantan los astrónomos a un acontecimiento así. Halley
anunció que un cometa regresaría y así sucedió en la
Navidad de 1758. Le Verrier y Adams propusieron la existencia
de un planeta más allá de Urano y en 1846 se descubrió
Neptuno. Schwarzchild calculó que una estrella con suficiente
masa sería capaz de capturar la luz y no dejarla escapar y en
años recientes los hoyos negros se han detectado aquí y allá
a pesar de que son objetos literalmente invisibles. Otro de
los objetos más elusivos son las enanas cafés, sin embargo,
la teoría predice que estos cuerpos celestes deben ser más
abundantes que cualquier tipo de estrella.
¿Qué
son las enanas cafés? Son casi estrellas: esferas de gas
(hidrógeno y helio, principalmente) producidas por la
contracción gravitacional de las nubes moleculares que
habitan el medio interestelar, entre los brazos de la Galaxia.
Actualmente conocemos más de 5,000 nubes moleculares que están
produciendo estrellas nuevas en su interior (y deben estar
produciendo también cantidades masivas de enanas cafés). ¿Cuál
es la diferencia entre una estrella y una enana café? Que las
enanas cafés no son estrellas. El estatus de estrella sólo
lo pueden alcanzar aquellas esferas gaseosas cuya presión
interna y temperatura son lo suficientemente elevadas para
desencadenar y sostener reacciones de fusión nuclear. Una
enana café es incapaz de sostener reacciones termonucleares,
es por lo tanto, un objeto frío, una estrella fallida.
MASA,
PRESION Y TEMPERATURA
La
presión y temperatura que alcanzan las auténticas estrellas
se debe a la carga aplastante a la que el núcleo es sometido.
A mayor masa, mayor presión en el centro y a mayor presión,
mayor calor. (El Sol tiene una masa de casi 333,000 Tierras).
Cuando hay suficiente masa, la temperatura se eleva a 10
millones de grados kelvin (k), suficiente para iniciar los
procesos de fusión nuclear. Las enanas cafés no tienen
suficiente masa, ni presión, ni temperatura. Tienen menos del
8% de la masa solar (0.08 M ).
Una estrella con un poco más de masa será una estrella enana
roja: fría (2,500 k en la superficie) y oscura, pero estrella
al fin.
De
cada 100 estrellas que se forman en una nube molecular, cuando
menos 80 suelen ser enanas rojas y es probable que por cada
enana roja haya 30, 50 o hasta 100 enanas cafés. Las
estrellas gigantes azules y súper masivas –por otro lado-
serán súper escasas. Muy escasas –sí- pero muy fáciles
de localizar: su resplandeciente brillo las delata. En
contraste, las enanas rojas -las estrellas más frías- son
tan opacas que difícilmente las podemos encontrar, a menos
que estén relativamente cerca. ¿Qué podemos esperar
entonces de las enanas cafés?¡Deben ser muy oscuras!
Enana
café no es el nombre más apropiado para estos objetos, pues
su color es más bien rojizo y oscuro. Su tamaño –además-
no es tan pequeño. Las más pequeñas son 10 veces más
grandes que las enanas blancas y unas 10,000 veces más
grandes que las estrellas de neutrones. Sería equivocado
también llamarlas estrellas, pues no lo son.
LUMINOSIDAD
POR COLAPSO GRAVITACIONAL Y POR FUSION DE DEUTERIO
Existe
una ventaja: una enana café de reciente formación puede
brillar tanto como una enana roja inmadura, emitiendo radiación
infrarroja (IR). La producción de energía se debe
principalmente a la contracción gravitacional: las capas
superiores de la enana café estarán aplastando al núcleo,
incrementando la presión. La temperatura se eleva en su
interior pero no puede impedir que la estrella se siga
contrayendo. La radiación IR escapa al espacio desde su
superficie y la enana café se enfría poco a poco hasta que
se extingue como un tizón separado de la fogata. Es
precisamente su casi nula luminosidad lo que hace que las
enanas cafés sean tan difíciles de detectar.
Si
una enana café es lo suficientemente masiva, puede tener un
período de fusión de deuterio. El deuterio es una forma
pesada de Hidrógeno –un isótopo-. Un neutrón se asocia a
un protón (que es el núcleo del átomo Hidrógeno) En esta
etapa, la producción de energía es también muy similar a la
de una enana roja. Cuando la fusión de deuterio cesa, la
enana café se enfría y se condensa aún más, reduciendo
hasta el 90% de su radio. Se considera que el período de
enfriamiento puede ser relativamente corto (de 100 a 1,000
millones de años). Después de este tiempo, su temperatura se
habrá reducido a la mitad y su débil luz a sólo el 10% de
lo que antes emitía. Se estima que las enanas cafés en
proceso de enfriamiento deben tener una temperatura de 1,500 a
2,500 k aproximadamente. Una enana café completamente
colapsada ha de tener casi el mismo tamaño que Júpiter (unas
10 veces el tamaño de la Tierra). Lo que impide una contracción
mayor es el rechazo entre electrones, la materia en el
interior de una enana café fría y vieja está en degeneración.
Si bien su tamaño puede ser menor que el de Júpiter, su
densidad puede ser casi 90 veces más alta.
La
presión interna en las enanas cafés obliga al hidrógeno a
comportarse como un líquido y una delgada atmósfera
molecular envuelve a la enana café. Su superficie es gaseosa
y a mayor profundidad el gas se espesa gradualmente hasta
tornarse líquido. Algo semejante sucede en Júpiter y
Saturno, pero éstos tienen un núcleo rocoso y la enana café
no.
¿Qué
sucede después de su contracción máxima? Nada interesante.
El tamaño se ha de conservar pero su luminosidad se va
perdiendo hasta hacerse prácticamente indetectable. Después
de 10,000 millones de años (duración máxima del Sol) la
enana café habrá dado unas 40 vueltas a la Galaxia y será
un objeto opaco y frío de sólo 500 a 600 k de temperatura.
Pero tal vez no pase todo ese tiempo en balde: es probable que
nuestra fría amiga pueda interactuar fortuitamente con alguna
nube molecular y acarree el gas y polvo necesarios para
convertirse por fin en una estrella. Tal vez sea sólo cuestión
de esperar a que le llegue su turno, pero mientras esto
sucede, es posible que la Vía Láctea se esté sobre poblando
con estos singulares objetos.
¿ENANA
CAFÉ = MATERIA OSCURA?
Es
posible que los astrónomos hayan detectado accidentalmente
una sustancial porción de las enanas cafés que habitan la
Galaxia. ¿De qué manera? Por su influencia gravitacional.
Cada una ejerce una atracción muy pequeña en su alrededor
pero como son muchísimas, el efecto acumulativo debe ser
importante. Los astrónomos aseguran que -en conjunto- las
estrellas normales, las nebulosas y los cúmulos representan
únicamente el 10% de la masa de la Galaxia. El 90% de la masa
restante ejerce su influencia gravitacional, pero no es
visible. Por tal motivo los astrónomos le llaman Materia
Oscura. Es posible que un porcentaje importante de la Materia
Oscura esté conformada por una multitud de enanas cafés que
eluden nuestros telescopios. (Se dice además, que la Materia
Oscura puede estar constituida también por hoyos negros,
cometas, partículas exóticas, nubes interestelares e
intergalácticas, etc.)
UNA
CACERIA DIFICIL
En
la búsqueda de enanas cafés, tal vez sea posible detectar sólo
aquellas de reciente formación (aún calientitas): entonces,
hay que buscar su emisión IR y medir su temperatura. En su
emisión de IR cercano las enanas cafés tienen el aspecto de
cuasares de alto corrimiento al rojo. Es también recomendable
buscarlas en la vecindad de otra estrella. Después de todo, más
de la mitad de las estrellas en la Galaxia comparten un
espacio relativamente íntimo con una o más compañeras: los
sistemas binarios son comunes. Es posible que una enana café
participe en un sistema binario o múltiple, no muy lejos de
la Tierra. La interacción entre una estrella conocida y su
compañera menos brillante permite deducir la masa del sistema
y de cada una. Así, se puede determinar la masa de una
estrella sospechosamente micromasiva. En un principio, la
escasez de candidatas a enana café empezó a preocupar a
algunos...¿será que no existen?
Afortunadamente,
desde la década de 1980 existían ya candidatas a enana café.
Veamos algunos ejemplos:
Los
astrónomos Willian Forrest, Michael Skrutskie y Mark Shure
encontraron que la compañera de la estrella Gliese 569 tenía
una emisión IR que apuntaba a una temperatura muy baja.
Gliese 569 B –como es conocida- orbita a la estrella
primaria por una distancia de 50 u.a. (unidades astronómicas,
distancia promedio entre el Sol y la Tierra o casi 150
millones de Km.). Su temperatura es de cuando menos 2,400 k. Más
fría que una enana roja, pero algunos piensan que no tanto
como para ser una enana café.
Ben
Zuckerman y Eric Becklin iniciaron una búsqueda de enanas cafés
en órbita de enanas blancas. Las enanas blancas –piensan-
son tan opacas que no deben competir tan desigualmente con la
luminosidad de la enana café, y un exceso en radiación IR
debe ser indicio de enana café (Las enanas blancas emiten
cantidades proporcionalmente bajas de radiación IR). La búsqueda
rindió frutos: La enana blanca GD 165 muestra indicios de
estar acompañada por una fuente de radiación IR a 120 u.a.
(3 veces la distancia entre el Sol y Plutón) La temperatura
de GD 165B es de unos 2,100 k y se estima que su masa es de
0.06 M .
Buen candidato, pero aún así, hay quienes insisten
que se trata de una enana roja.
Otro
caso similar es el de la estrella Giclas 29-38, aquí hay una
fuente emisora de IR que orbita a la enana blanca. La emisión
corresponde aparentemente a un objeto cuya temperatura es de
unos 1,200 k. Suena bien, pero otros sugieren que esta emisión
posiblemente provenga de un disco de gas y polvo (disco de
acreción) alrededor de la enana blanca. Aún si en los dos
casos anteriores se tratara de una enana café, es probable
que su origen se deba a la interacción de algún planeta con
los gases que su –ya muerta- compañera despidió antes de
convertirse en enana blanca. Sería algo así como una enana
blanca creada “artificialmente”.
Otro
recurso para localizar enanas cafés –y planetas, de paso-
es detectar y medir los vaivenes de una estrella mediante el
análisis de su espectro. De este modo se puede establecer el
período del sistema binario y las masas correspondientes. Así
encontró David Latham la compañera invisible de HD 114762
con una masa mínima de 14M
(Masas Jovianas o de Júpiter) y un período orbital de 84 días.
Sin embargo, ajustando la geometría del Sistema, otros han
calculado que su masa puede ser lo suficientemente alta para
contemplar una posible enana roja. ¿Por qué son tan difíciles
de convencer los astónomos? ¡Les gusta jugar a ser el
abogado del diablo! La ciencia es así: para establecer una
verdad, no debe caber la menor duda y es necesario tener
pruebas irrefutables para identificar positivamente a una
enana café.
¿Cómo
distinguir una auténtica enana café?
1.-
Su masa debe ser menor a 0.08 Masas solares. Se dice
generalmente que la masa de una enana café será de 10 a 80 M
y que un objeto de menor masa debe ser un planeta.
2.-
Su luminosidad no debe exceder a 1 cien milésimo de la
luminosidad del Sol. (0.00001 L
)
3.-
Debe tener una órbita muy excéntrica. Si la órbita es más
bien circular, es probable que sea un planeta, formado en un
disco de acreción.
4.-
Su atmósfera debe poseer moléculas que no puedan sobrevivir
fácilmente en una estrella: como litio, metano y agua. La
relativa abundancia de litio en una estrella (1 parte en 1,000
millones) es suficiente para indicar que el objeto carece de
reacciones de fusión nuclear. En estrellas normales el litio
es eliminado rápidamente. El Sol tiene 1000 veces menos litio
que una enana café. Comparativamente, una enana café es rica
en litio. El litio produciría una línea de absorción a los
670.7 nanómetros en el espectro de las enanas cafés. El
metano no soporta temperaturas superiores a 1,200 k por lo que
su presencia en una enana café descarta que el objeto
observado se confunda con una estrella. El metano marcaría el
espectro de una enana café con una línea de absorción en la
región del IR cercano.
5.-
Si se le quiere identificar antes que se extinga, la enana café
no debe ser mayor a 100 millones de años.
John
Stauffer localizó algunas candidatas en las Pléyades. Su
edad no es mayor a 70 millones de años, pero
no halló rastros de litio en un principio. Entre
ellas, detectó el objeto PPL 15, de magnitud 22.4 con el
telescopio de 5.00 metros de Monte Palomar. Utilizando el
telescopio Keck de 10 mts. Geoff Marcy y Gibor Basri
obtuvieron un espectro detallado de PPL 15 y sí encontraron
litio.
EL
CASO DE GLIESE 229B
En
octubre de 1994, un equipo de astrónomos del Instituto de
Tecnología de California (Shrinivas Kulkarni, Tadashi
Nakajima, Keith Matthews, Ben Oppenheimer) y de la Universidad
de John Hopkins (Sam Durrance y David Golimowski) descubrió
que Gliese 229, una enana roja a 19 años-luz de distancia en
la constelación de Lepus, tenía una débil compañera.
Utilizaron el telescopio reflector de 60” en Monte Palomar
con el Coronógrafo de Óptica Adaptiva –que genera imágenes
de altísima resolución- y el telescopio Hale de 200” (5
mts) para obtener un espectro en IR, donde el metano hizo su
aparición. Se aseguraron de que el objeto estuviera realmente
orbitando a Gliese 229 –actividad que les tomó 1 año- La
distancia mínima del Sistema es de unas 43 u.a.,
aproximadamente la distancia entre el Sol y Plutón. Luego, se
asociaron con Chris Burrows del Instituto de Ciencia del
Telescopio Espacial para la prueba de fuego. Para el gusto de
los astrónomos Gliese 229B –como sería llamada- era
demasiado masiva y caliente para ser un planeta y demasiado
ligera y fría para ser una estrella. Su masa es de 20 a 50 M
y su temperatura de 900 k.
¿Qué
encontró el Telescopio Espacial (HST) cuando tomó una imagen
de Gliese 229B el 17 de noviembre de 1995? ¡Líneas de
absorción muy parecidas a las de Júpiter! Definitivamente,
Gliese 229B era una enana café con abundante metano en su atmósfera.
Posteriormente el HST (Mark Marley y Keith Noll) encontró
también agua y Yoduro de Cesio (CsI) sugiriendo nubes de
polvo en su atmósfera. Tom Geballe del Centro de Astronomía
Común en Hawaii encontró más tarde monóxido de Carbono.
Esto da a pensar que el material interior de Gliese 229B (rico
en CO) es transportado hacia fuera por movimientos de convección.
Se estima que Gliese 229B tiene una edad superior a 3,000
millones de años, haciendo de ella la enana café más vieja
conocida.
...¿conocida?
¡¡¡SI!!! En tiempos recientes, las enanas cafés se han
vuelto más fáciles de localizar. El diseño de detectores más
sensibles y de dispositivos que corrigen la turbulencia atmosférica
ha contribuido a establecer, sin la menor duda que las enanas
cafés sí existen y son comunes.
o ¿verdad?. Si no
queda claro, vuelve al primer punto.
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