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Son
las 2:15 de la mañana y suena el teléfono. Acabo de recibir
una llamada de Alejandro Fuentes, habitante de Santa Catarina,
N.L. (en el extremo oeste de Monterrey). Está inquieto porque
salió al patio para ver la Luna en esta noche hermosa y
despejada, y repentinamente un trazo luminoso rayó el cielo
hacia el norte. Le sorprendió su larga duración (+ 2
segundos) y mientras hablábamos para comentar la próxima
lluvia de estrellas, atinó a ver 2 más. (Suertudos los que
tienen teléfono inalámbrico). Así que me apresure a cortar
–educadamente– la conversación, salí al reducido patio
de mi casa y en menos de 2 minutos me deleité con un
grandioso bólido dorado que pasó apenas a 30° de la Luna,
sobre la constelación Pegasus. Ya podía imaginarme a
Alejandro gritando de gusto en ese momento, también.
Para sorpresa de Alejandro, le expliqué que la lluvia de
estrellas conocida como Perséidas era el 12 y 13 de agosto.
Estas son las fechas de mayor actividad, si bien la lluvia se
extiende desde la segunda quincena de julio hasta la tercer
semana de agosto. Entonces... ¿habrán sido Perséidas las
que vimos? La trayectoria de los meteoros que vimos no
sugerían un origen en Perseus. Revisé mis mapas, los
pronósticos y listo, he identificado que se trata de las
Acuáridas del Sur, y que hoy es su máximo.
Acuáridas del Sur...¡Qué simpático! Es aquí donde vemos
que –en el campo de la Astronomía– hay aún mucho por
aprender. Según las estimaciones, esta lluvia de estrellas
sólo habría de producir ¡un par de estrellas cada hora! y
en 5 minutos, se vieron 4. Otra lluvia prácticamente se
traslapa, las Acuáridas del Norte (y me late que pudo haber
sido una “norteña”) con el pico de actividad el 8 de
agosto.
Y a todo esto... ¿qué es una lluvia de estrellas? Para
empezar, descartemos que se trata de estrellas. Las estrellas
están muuuuy lejos (a años-luz de distancia) pero una
“estrella” fugaz cruza el cielo a unos 100 Km. sobre
nuestra cabeza. Es un fenómeno de nuestra atmósfera –y por
eso también es llamado meteoro– pero tiene su origen en las
profundidades del espacio interplanetario.
Cuando la Tierra cruza la trayectoria de un cometa o un
asteroide, es posible encontrar que su órbita está sembrada
de partículas que se han desprendido de su superficie. Estas
partículas –en su mayoría pequeñísimas– se desplazan a
gran velocidad y cuando ingresan a la atmósfera, el aire que
se comprime a su paso se sobrecalienta y se excita,
produciendo un destello rectilíneo. El fenómeno suele ser
muy breve y típicamente es visible apenas 2 ó 3 décimas de
segundo.
Vale la pena que estemos preparados para contemplar lo que
todos pronostican será la mejor lluvia de estrellas de 2004,
la noche del 12 de agosto. Se esperan ¡hasta 120 meteoros por
hora! (recuerden –sin embargo– que al mejor cocinero se le
quema la sopa) Para no fallarle, digamos que se podrán ver
entre 60 y 180 meteoros en las mejores condiciones. Hagan sus
apuestas. Sé que no es fácil desvelarse la noche del jueves
12 de agosto (supongo que la mayoría trabajan la siguiente
mañana), así que si su posibilidad para observar la lluvia
de estrellas es hasta el viernes o el sábado en la noche, no
desperdicien esa oportunidad, que aún habrá muchos meteoros
para contemplar (cada noche, menos que la anterior).
Como es un evento muy esperado, he preparado una charla acerca
de las Perséidas (muy ilustrada) donde veremos que ésta fue
la primer lluvia de estrellas en ser relacionada con un cometa
y contestaremos algunas preguntas básicas. ¿Por qué las
Perséidas se conocen como las lágrimas de San Lorenzo?
¿Desde dónde es recomendable observar la lluvia de
estrellas? ¿Qué equipo óptico se requiere para verla mejor?
¿En qué parte del cielo se ve? ¿La puedo fotografiar?
¿Existe el riesgo de recibir un perseidazo? ¿Por qué
son mejores este año las Perséidas que las Leónidas? ¿A
qué hora son más abundantes?
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