Born in the USA
-Bruce Springsteen, 1990
El tamaño sí importa.
-Godzilla, frase publicitaria, 1998
El viernes 29 de julio de 2005, cerca de la
medianoche me cayó como bomba una noticia emitida
por la NASA: anunciaban el descubrimiento del décimo
planeta.
-¿¿¿¿ QUÉEEEEE ????
Por enésima ocasión tenía ante mis ojos un artículo
en el que se afirmaba que, ¡ahora sí! ¡va en serio!
¡no es cáliz!, habían encontrado un planeta más en
el Sistema Solar: el famosísimo, el esperado, el
aclamado planeta X. Típicamente eso no genera en mí
más que un triste suspiro y una sonrisa maliciosa de
que alguien se quiere pasar de listo ooooootra vez.
Peeeeero lo que no pude pasar por alto, es
que la nota decía claramente que la NASA anunciaba
tal hallazgo. Todavía desconfiado, visité el portal
electrónico de la NASA y ante mi sorpresa.... ¡SÍ!
¡Era cierto! ¡La NASA (ya se pueden volver a poner
el sombrero) anunciaba el hallazgo del décimo
planeta!
Y con todo, volví a sentir desilusión. En estos
tiempos la NASA parece estar seriamente preocupada
por sus recientes tropiezos y quiere recuperar la
credibilidad. Recordando el mal sabor de boca que
dejó:
a) haber incinerado accidentalmente al Mars
Climate Observer contra la atmósfera marciana
(1999 -ojo: no es lo mismo pies que metros); b)
haber estrellado contra el suelo helado de Marte al
Mars Polar Lander (1999), c) estrellar en el
desierto de Utah a la sonda Genesis con
preciadas muestras de átomos solares (2004 -dicen
las malas lenguas que se dio un “Utahzo”); d) enviar
hacia un cometa el telescopio más potente del
espacio interplanetario –con problemas de visión
incorregibles- (2005) y e) haber desintegrado en la
atmósfera terrestre a 7 astronautas a bordo del
Transbordador Espacial Columbia (2003); tras tanta
tragedia, no es extraño que la NASA trate de
congraciarse con el público.
Pero tengo la corazonada de que la NASA está
cometiendo un error, otra vez.
Para empezar, la búsqueda del Planeta X nunca debió
haber iniciado. Volvamos atrás unas páginas en la
historia y encontraremos que todo empezó con el
descubrimiento de Urano: un 13 de marzo de 1781
William Herschel observó lo que al principio creyó
era un cometa más. Cuando todo mundo se dio cuenta
de que el objeto era un planeta “nuevo” en el
Sistema Solar, Herschel –nada tonto- sugirió llamar
al nuevo astro Georgium Sidus, en honor de su
“patrocinador” el Rey Jorge III. Dudo que se tomara
a pecho tan cursi nombre, pero -eso sí- el gesto fue
visto con buenos OJO$ por el Rey.
¡Vaya! Parecía que descubrir planetas era buen
negocio... ¿dónde habrá más plata... perdón...
planetas?
En 1766 un astrónomo de nombre Johann Daniel Titius
encontró una serie matemática que encajaba con las
posiciones de los planetas conocidos. Su tocayo
Johann Elert Bode popularizó este ejercicio numérico
y muchos se fueron con “la finta” de que era de su
autoría (Ley de Bode). La “Ley de Bode” tenía –sin
embargo- un problema: pronosticaba que entre Marte y
Júpiter debía existir un planeta y para muchos era
muy claro que en ese espacio no había nada.
Peeeeeero, en 1781 Herschel encontró a Urano JUSTO
donde estaba pronosticada una posición planetaria
según la Ley de Bode.
-¡WOOOOW!
-¡La Ley de Bode sí funcionaba!
Entonces: -¡no pierdan tiempo y busquen un planeta
más allá de Marte y antes de llegar a Júpiter!
La cacería empezó; y el primer día del primer mes
del primer año del siguiente siglo (o sea, el 1 de
enero de 1801, `pa acabar pronto) Giussepe Piazzi,
un sacerdote italiano, lo encontró. Al igual que
Herschel, Piazzi confundió en un principio al objeto
con un cometa. Piazzi fue cauteloso: por 5 semanas
siguió la trayectoria del misterioso “cometa” –sin
decirle a nadie lo que había encontrado- hasta que
cayó enfermo. Además, el objeto se perdió por un
tiempo al quedar oculto tras el resplandor del Sol.
Al principio algunos dudaron de la veracidad de este
reporte. Tras la recuperación (de los dos), Piazzi
nombró al nuevo planeta Ceres, en honor de la diosa
patrona de la isla Sicilia. Pero había, al parecer,
un problema de status. Ceres no se veía tan
ostentoso como Neptuno. Ceres era tímido, demasiado
pequeño para el gusto de la mayoría. Cuando Herschel
–descubridor del planeta anterior- le examinó con el
mayor aumento que su telescopio permitió, sugirió
que no era un planeta sino un cometa. Herschel
calificó al “cometa” de Piazzi como “asteroide”, es
decir, con el aspecto de una estrella. Herschel
sugirió que Ceres no recibiera la categoría de
planeta y menos aún cuando en 1802 se había
descubierto otro objeto describiendo una trayectoria
similar. Con el tiempo apareció otro, y otro, y
otro, Y OTRO. ¡Que desgracia! El planeta Ceres se
había convertido en la cabecilla de una chusma
celeste. Los llamaron asteroides, planetoides,
planetas menores y hasta cometoides, pero no,
definitivamente no serían llamados planetas.
Pero el planeta de Herschel tampoco era una perita
en dulce.
Para 1840 era evidente que Urano era un planeta
caprichoso: no seguía el movimiento pronosticado por
la física de Newton. De acuerdo con la ley de
gravitación universal, un planeta debe acelerarse al
acercarse a un objeto masivo y por eso los planetas
se aceleran cuando se acercan al Sol. Pero Urano se
aceleraba mientras se alejaba del Sol. No parecía
tener sentido. Fue entonces que algunos astrónomos,
entre quienes se destacan el francés Urbain Le
Verrier y el inglés John Couch Adams, defendieron la
idea de que la aceleración de Urano se debía a su
cercanía con “otro” planeta, no descubierto aún. -¡Ajá!,
y la Luna es de queso- pensaron muchos astrónomos.
Pero nuestros amigos dieron un paso más allá:
sugirieron en qué posición del cielo se localizaba
el planeta responsable de las desviaciones de Urano.
Y así, en menos de 30 minutos, un grupo de
astrónomos en el Observatorio de Berlín confirmó que
había un planeta a sólo un grado de la posición
predicha por Le Verrier y a cuatro grados de la
posición calculada por Adams. El asunto sobre qué
país –Inglaterra o Francia- tenía el derecho a
proclamar el hallazgo se convirtió en un pleito
internacional que da pena ajena y que se reseña en
este sitio. El famoso hallazgo aconteció el 23 de
septiembre de 1846 y fue un triunfo para la ciencia,
pues sirvió para demostrar que -si conocemos las
leyes de la naturaleza- podemos hacer pronósticos
muy atinados; en este caso, la existencia de un
planeta antes desconocido.
A sólo unos días, y con los ánimos todavía
caldeados, los astrónomos empezaron a seguir con
atención la trayectoria de Neptuno, y les pareció
notar que tampoco se movía apegado a la física
newtoniana. -¡Ajá!- pensaron -¡otro planeta!- ¡Ése
no se nos escapa! Y así comenzó la famosa búsqueda
del planeta que Percival Lowell nombró, en 1905,
“Planeta X”. Percival Lowell construyó un
observatorio específicamente para el hallazgo del
Planeta X. Lowell poseía una personalidad optimista
y estaba seguro de que encontraría al Planeta X
desde su observatorio. Desafortunadamente Lowell no
vivió para verlo, pero fue precisamente en ese lugar
donde, en 1930, Clyde Tombaugh descubrió a Plutón,
cerca de la posición predicha. Sin embargo, las
observaciones decepcionaron a muchos: Plutón se veía
muy pequeño. Seguramente era INCAPAZ de producir las
desviaciones de Neptuno. El hallazgo de Plutón fue
una chiripada, mera casualidad. Y surgieron las
sospechas -nuevamente- de que el escurridizo Planeta
X se escondía aún en las fronteras externas del
Sistema Solar, más allá de Plutón. Y la búsqueda
siguió.
Desde entonces, el Planeta X se convirtió en
leyenda: una leyenda muuuy redituable. Me pregunto
cuántos árboles estarían aún en pie si no se hubiera
escrito tanta chatarra. Pero ¡en fin! a mucha gente
le gusta consumir chatarra, hasta a mi hijo Pablito.
Plutón es un bicho raro ( ´apa nombrecito, para
empezar). No es muy definido que digamos. Se supone
que los planetas del Sistema Solar se dividen en
planetas terrestres y planetas gaseosos. Los
terrestres -obviamente- se parecen a la Tierra:
están hechos de roca y metal, su superficie es
sólida y se encuentran concentrados cerca del Sol.
Los gaseosos –llamados también gigantes- son como
Júpiter: son muy grandes, están cubiertos por
gruesas atmósferas, poseen gran número de satélites
y están rodeados por anillos. ¡Ah! Y está Plutón, el
cachirul, el peso mosca, que más bien ocupa
pertenecer a una clasificación aparte. A mí me gusta
ponerlo entre los “planetas menores”.
Pero bueno –continuemos con la historia- ¿Existe
algo más allá de Plutón? ¿existe o no el Planeta X?.
La respuesta es simple: Sí y No. Hoy sabemos que
Plutón está acompañado por un séquito de “Plutinos”
(no es broma, los Plutinos existen). Y en cuanto a
la existencia del planeta X: cuando la sonda de
exploración interplanetaria Voyager 2 visitó a Urano
y Neptuno, pudo ratificar y refinar -por mucho- una
serie de datos fundamentales como masa, densidad y
tamaño de los planetas gigantes. Y ¿qué creen? Los
nuevos datos cuadraron a la perfección con las
trayectorias de estos planetas. ¡JÁ! ¡¡¡Los
astrónomos habían buscado por casi 150 años un
planeta inexistente!!! El Planeta X NUNCA EXISTIÓ.
Fue un error de cálculo debido a datos insuficientes
o equivocados.
Retrospectivamente surge la pregunta: ¿Por qué a
Plutón lo consideraron planeta y a Ceres no?
Cualquier astrónomo que haya visto a ambos podrá
confirmar que también Plutón parece asteroide, y que
es mucho más difícil de observar puesto que es
sumamente tenue. Ceres, por otro lado, puede ser
localizado hasta con prismáticos. La verdad es que
si Plutón hubiera sido descubierto en cualquier otro
observatorio que no fuera el de Lowell, lo más
seguro es que lo hubieran catalogado como asteroide.
Tras calcular su trayectoria, se preguntarían los
astrónomos que #$% estaba haciendo un asteroide más
allá de Neptuno y tal vez hubiera iniciado una
búsqueda por otros objetos similares.
¿Por qué Plutón es planeta?
Bueno. (suspiro)
Tomaré la respuesta que Pedro Valdés Sada me dio.
Pedro menciona que todo se debe al contexto
histórico. Ceres llegó acompañado por el
descubrimiento de una muchedumbre de planetas
menores, mientras que Plutón fue el planeta
consentido por 60 años: Señor absoluto de las
profundidades del espacio interplanetario.
Peeeeero, Gerard Kuiper había pronosticado, en 1951,
la existencia de un vasto reservorio de cuerpos
congelados más allá Plutón. En aquel entonces no
existían los telescopios ni la tecnología para de
verificarlo, pero en 1992 se descubrió a 1992QB1.
Sí, más allá de Plutón. Al año siguiente apareció
otro, y otro, y otro, Y OTRO. ¿Les suena familiar la
historia? Es muy parecido a lo que sucedió con los
asteroides. Ahora se conocen alrededor de 1000
objetos congelados que orbitan al Sol más allá de
Neptuno. Algunos llaman a esta familia de planetas
menores el Cinturón de Kuiper. Dados los
antecedentes que existen, no me sorprende que exista
un debate sobre quién merece el crédito y cuál es el
nombre correcto que debe recibir este disco de
astros congelados.
¡Qué interesante! Plutón es (hasta ahora) el máximo
representante -o cuando menos- el objeto más grande
del cinturón de Kuiper, del mismo modo como Ceres es
el objeto más grande del cinturón de asteroides. La
diferencia básica es que los asteroides están cerca
del Sol y hechos de roca y metal, mientras que los
objetos en el cinturón de Kuiper están lejos del Sol
y hechos de hielo. Yo sugiero que cada uno se apegue
al grupo que pertenece. Si Ceres no es considerado
planeta, tal vez Plutón no merezca tampoco tal
categoría.
Si Pedro tiene razón, y Ceres no es planeta a causa
de su contexto histórico, a mí me parece que el
contexto histórico de Plutón ha cambiado y ya no es
aquel objeto solitario que lo creímos ser.
¿QUÉ ES UN PLANETA?
Ahora, ¿qué no sería más fácil tomar una decisión al
respecto, si tenemos una definición de lo que es un
planeta? Pues bien: La palabra planeta tiene un
origen griego que significa “errante” o “vagabundo”
¿Por qué un nombre tan despectivo? Bueno, es que los
planetas vagan entre las estrellas y no mantienen
una posición fija con respecto a las constelaciones.
Sin embargo, otros cuerpos del Sistema Solar también
se mueven entre las constelaciones. Por otro lado,
podríamos decir que son planetas los objetos que
orbitan a una estrella, pero alrededor del Sol hay
-además de planetas- asteroides y cometas. ¡Mmmmmhh!
Difícil decisión.
He escuchado a algunos decir que las estrellas
titilan y los planetas no, pero en una noche estable
las estrellas no titilan y si hay demasiada
turbulencia, hasta los planetas parpadean
violentamente.
Otros piensan que es cuestión de tamaño, pero
satélites como Titán (Saturno), Ganymede y Callisto
(Júpiter) son mayores que Plutón o que Mercurio.
Tal vez el ser planeta tenga que ver con poseer
suficiente masa como para quedar redondos (su campo
gravitacional los comprime a la forma de una
esfera), pero las estrellas también son esféricas,
así como algunos satélites y asteroides. Y si de ser
rigurosos se trata, planetas como Júpiter y Saturno
no son esféricos sino ovalados, por su veloz
rotación. Si elaboráramos un modelo a escala de
Saturno, podría quedar de 100 cm de alto por 110 cm
de ancho. El ecuador de estos planetas está
ensanchado.
¿Será cuestión de poseer satélites? Lo dudo:
Mercurio y Venus no tienen satélites; y ya se ha
registrado un puñado de asteroides que poseen
satélites (sateloides, les llaman algunos).
¿Atmósfera, como la Tierra? Tampoco. Mercurio no
tiene atmósfera, y satélites como Titán (Saturno) o
Tritón (Neptuno) poseen atmósfera. Incluso hay
evidencia indirecta de una débil atmósfera en Ceres.
2003UB313
El nuevo “planeta” fue descubierto por Mike Brown,
de la Universidad Tecnológica de California (Caltech),
Chad Trujillo (Observatorio Gemini) y David
Rabinowitz (Universidad de Yale) El primer registro
de este objeto fue obtenido desde el telescopio
Samuel Oschin en el Monte Palomar el 21 de octubre
de 2003. Eso explica su nombre provisional:
2003UB313 (Ya después le pondrán un nombre más
sexy).
2003UB313 es el objeto más distante que se haya
observado orbitando al Sol, superando al famoso
Sedna. Sedna fue dado a conocer a principios de 2004
–trilladamente- como “el” nuevo planeta del Sistema
Solar. 2003UB313 posee un perihelio (extremo de su
órbita cercano al Sol) de 38 unidades astronómicas
(recordando que 1 u.a. es la distancia entre el Sol
y la Tierra, aproximadamente 150 millones de Km.).
De esta manera, 2003UB313 invade carril,
internándose en la órbita de Plutón. Y en su punto
más alejado del Sol -en el afelio- dista a 97 u.a. ,
que es justo donde se encuentra ahora. El período
calculado para tamaña vueltesota es de casi 560 años
y la inclinación de su órbita es sobresaliente: 45°
con respecto a la órbita terrestre (Por eso no había
sido descubierto antes, pues se supone que los
planetas orbitan al Sol más o menos en el mismo
plano). Se estima que su tamaño es de 2,330 a 3,550
Km. de diámetro, dependiendo de qué tan brillante
sea su superficie (albedo) y esto lo pone
ligeramente encima del tamaño de Plutón. Sí.
2003UB313 es más grande que Plutón, a menos que
refleje el 100% de la luz solar (y no existe nada
que pueda hacer esto, ni siquiera el espejo del
Telescopio espacial Hubble).
Las observaciones infrarrojas de 2003UB313 señalan
que la superficie tiene prácticamente la misma
composición que la superficie de Plutón: metano
sólido congelado, aunque su color no es rojizo como
Plutón sino grisáceo.
Actualmente 2003UB313 se encuentra a 97 unidades
astronómicas del Sol. En otras palabras 2003UB313
está más o menos 2 veces más lejos que Plutón, así
que en ese lugar hace mucho, mucho frío (-240°C).
2003UB313 se encuentra tan lejos, que sólo puede ser
observado con un telescopio muy grande (mayor a 16”
de apertura) desde un sitio muy oscuro, rondando en
la constelación de Cetus, el Monstruo Marino.
Uéida-mómen.
Si 2003UB313 (¿Cuándo le pondrán el nombre sexy?)
fue descubierto desde octubre de 2003... ¿Por qué
hasta ahora lo dan a conocer? Pues porque se
requiere un tiempo razonablemente largo para
monitorear el movimiento de un objeto así para poder
establecer con seguridad una trayectoria más o menos
precisa. Lo menos que desea un astrónomo es arrojar
datos sin el respaldo fundamentado de muchas
observaciones. De hecho, el equipo de Mike Brown
hubiera dejado pasar más tiempo, si no es porque
sintieron que los españoles les estaban pisando los
talones. El viernes 29 de julio de 2005 un equipo de
astrónomos del Instituto de Astronomía de Andalucía
encabezados por el astrónomo Jose Luis Ortiz
anunciaron un hallazgo realizado con el Telescopio
de Sierra Nevada . El objeto –calificado como un
pequeño planeta- es provisionalmente llamado
2003EL61 ¡y aparece acompañado de un satélite!
Curiosamente, el equipo de Brown también había
descubierto a 2003EL61, pero no lo había dado a
conocer porque querían recabar más datos. Cuando
vieron que los españoles les comieron el mandado, se
apresuraron en dar a conocer a 2003UB313, apenas 2
horas después del primer anuncio. Y si bien el
ambiente entre Brown y Ortiz es cordial, astrónomos
americanos y españoles ya iniciaron un acalorado
debate con acusaciones de piratería, que dan pena
ajena. Otra vez.
Aunque Mike Brown acepta que científicamente Plutón
no debería ser considerado planeta -como tampoco
ningún otro cuerpo en el cinturón de Kuiper-
defiende que públicamente Plutón (y por ende
2003UB313) debe ser considerado planeta porque
culturalmente ya ha sido aceptado como tal
(Literalmente dice que la gente ha “abrazado” a
Plutón como planeta). Yo pienso diferente. Si por
miles de años astrónomos y astrólogos creyeron que
la Tierra era el centro del Universo, no importa
cuán enraizado estuviera ese concepto, estaba
equivocado. Y si por 60 años estuvimos equivocados
con respecto a Plutón, nunca es tarde para corregir
un error.
Me parece que si la NASA insiste en aceptar también
que 2003UB313 es un planeta, al rato encontrarán
otro, y otro, y otro, Y OTRO. Y así tendremos una
chusma de “planetas”. Y la historia se repetirá, una
vez más. (Espero morderme la lengua)
Por cierto ¿Quién patrocina a Mike Brown? Nadie
menos que la NASA. Sí. La misma NASA que hace el
anuncio del hallazgo del décimo planeta. De ahí
surge mi desconfianza. No es prudente que la NASA
sea juez y parte. Será mucho más fácil y justo si la
Unión Astronómica Internacional define cuáles
cuerpos del Sistema Solar son planetas y cuáles no.
No soy anti-yanqui pero, después de esta reflexión
histórica me pregunto...
¿Qué hubiera pasado si el descubrimiento de Ceres
hubiera acontecido en los Estados Unidos?
¿Qué hubiera pasado si el descubrimiento de Plutón
hubiera acontecido en una isla del Mediterráneo?
INTERESANTE
Puedes consultar un gráfico donde aparecen situados
todos los planetas menores congelados del Sistema
Solar en este momento.
CONFERENCIA
Una conferencia ricamente ilustrada acerca de este
“planeta” será dictada el próximo viernes 5 de
agosto a las 20:30 horas en el Observatorio del
Planetario Alfa. Les agradeceré que me acompañen en
este evento. Admisión: 35 pesos. Si ya tienen boleto
de SAPA del mes de agosto, utilícenlo como
contraseña para ingresar.
Atentamente
Pablo Lonnie Pacheco Railey
Sociedad Astronómica del Planetario Alfa
NOTA: esta es una
versión preliminar del artículo.
Está aún sujeto a
correcciones.
REFERENCIAS
1999 a
http://centros5.pntic.mec.es/ies.victoria.kent/Rincon-C/Curiosid/Rc-6/RC-6.htm
1999 b
http://www.infoastro.com/200003/22nasa.html
2003
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_2789000/2789955.stm
2004
http://www.terra.es/actualidad/articulo/html/act71470.htm
2005
http://www.spacetoday.net/Summary/2847
Ceres
http://es.wikipedia.org/wiki/(1)_Ceres
Cinturón de Kuiper
http://www.astrogea.org/asteroides/kuiper.htm
Clyde Tombaugh
http://www.xtec.es/recursos/astronom/tombs.htm
Debate
http://www.ifa.hawaii.edu/faculty/jewitt/kb/gerard.html
Gerard Kuiper
http://almaak.tripod.com/biografias/gerard_kuiper.htm
Gráfico
http://cfa-www.harvard.edu/cfa/ps/lists/OuterPlot.html
hallazgo
http://www.nasa.gov/vision/universe/solarsystem/newplanet-072905.html
Johann Elert Bode
http://almaak.tripod.com/biografias/johann_bode.htm
Johann Daniel Titius
http://almaak.tripod.com/biografias/johann_titius.htm
John Couch Adams
http://almaak.tripod.com/biografias/john_adams.htm
Ley de Bode
http://www.astromia.com/glosario/bodetitius.htm
Newton
http://almaak.tripod.com/biografias/isaac_newton.htm
Percival Lowell
http://www.astromia.com/biografias/lowell.htm
Plutinos
http://www.astromia.com/solar/quaoarsedna.htm
Telescopio de Sierra Nevada
http://www.iaa.es/~ortiz/OSNTWeb/
Urbain LeVerrier
http://almaak.tripod.com/biografias/urbain_leverrier.htm
William Herschel
http://almaak.tripod.com/biografias/william_herschel.htm