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¡Se va, se va, se fue!
3 de Junio de 2006 Monterrey, N.L, México
24 de Mayo de 2006
(SPACE.com) – En el transcurso del
próximo año, La Voyager II podría pasar más allá de
la capa exterior de nuestro Sistema Solar, llamada
“choque de terminación”, anunciaron el martes 23 de
mayo a los medios, los científicos de la NASA en una
tele conferencia
La única manera de
descubrir los límites de lo posible es aventurarse hacia
lo imposible
Arthur C. Clark
La máquina
Viajero II está a punto de abandonar nuestro Sistema
Solar. ¿Qué pasará, qué misterio habrá? ¿Encontrará la
placa de Carl Sagan y su equipo, destinatario alienígena
alguno? Quien sabe. Pero que no se diga que los
terrícolas no quisimos seguir siendo gregarios y
extender nuestros lazos de amistad (?) más allá de los
confines de nuestra imaginación.
Un poco
de historia
Las naves
espaciales Viajero fueron lanzadas de la estación
de la fuerza aérea de cabo Cañaveral, en la Florida: La
Viajero II se dirigió al exterior el 20 de agosto
de 1977, y la Voyager I, el 5 de septiembre de 1977.
En el más
primario nivel —más allá de la ingeniería y la logística
— los americanos y los soviéticos concibieron las
misiones planetarias de diferentes maneras. Los
soviéticos se enfocaron en el proyecto desde el nombre
mismo del objeto de sus deseos; Por ejemplo, nombraron a
sus artefactos espaciales como Venera, Marte y
Fobos. Por otro lado, los americanos, en la NASA,
encantados con su propia y romántica historia de
viajeros que recorrían inconmensurables distancias en el
reto de colonizar grandes extensiones de tierra,
bautizaron a sus naves con el nombre de Pioneros,
en añoranza de aquellas emblemáticas carretas jaladas
por caballos y que a menudo eran atacadas, —según nos
cuentan los americanos en sus películas— por los
pieles rojas.
La
imaginación colectiva del Jet Propulsión Laboratory
(JPL) se inclinó por los nombres con referencia al mar,
por aquello de que el espacio es un gran océano y
bautizó a sus aparatos con los nombres de Marinero,
Vikingo, y Magallanes. También, seleccionó
el nombre de Viajero para nombrar a la nave
espacial que habría de realizar el más importante viaje
de exploración espacial de la historia.
Snif.
¡Qué tiempos aquellos en que fueron lanzados estos
artilugios espaciales! El maestro Carl Sagan andaba en
los cuernos de la Luna en popularidad; y eso que su
programa de T.V. “Cosmos”, que sería un parte-aguas en
la divulgación de la ciencia todavía no empezaba, sin
embargo, el hombre ya era una figura de referencia.
En Diciembre de
1976, John Casani, gerente del proyecto para la Misión
de las Viajero, le preguntó a Sagan si se aventuraba a
enviar a los extraterrestres una placa-mensaje llena de
símbolos terrícolas, parecida a la que se había colocado
en la Pionera 10.
Sagan, quien
era en esos asuntos, paradigma del entusiasmo y
corporeidad de la histeria, le contesta que ¡claro, pero
por supuesto!
De inmediato, y
más rápido que un correo electrónico denigrando a
cualquier político, Sagan reúne a sus contertulios:
Llama en primer lugar, a su alter ego, Frank
Drake, quién fuera el inspirador del mensaje de la placa
de la Pionera 10; Philip Morrison, Bernard Oliver,
Leslie Orgel; el astrónomo de Harvard A.G.W. Cameron; el
filósofo de la Universidad de Chicago Steven Toulmin; el
prolijo escritor —que pienso que escribió más libros
de los que leyó— de ciencia ficción y de cuanta
temática se le puso enfrente, Isaac Asimov; y para
rematar, el inefable cineasta, escritor, visionario y no
menos legendario, sir Arthur C. Clark. ¡Vaya equipo! Así
era Sagan. Capaz de reunir a la mitad de la crema y nata
de la fauna de las vacas sagradas, pero a la vez, siendo
odiado por la otra mitad.
Phillip
Morrison pensó que el nuevo mensaje debería incluir un
par de reconocidas obras maestras del arte universal.
¿Qué tal el dibujo de Leonardo Da Vinci, donde se
muestran las proporciones del cuerpo humano? Oliver
quería enviar una grabación de la Novena Sinfonía de
Beethoven, pero se desanimó al imaginar que los rayos
cósmicos afectarían la cinta magnética.
En enero de
1977, en el Hotel Kahala Hilton, Honolulu, se celebró la
reunión de la Sociedad Astronómica Americana; en un
coffe break y compartiendo una galleta con queso
cottage, Sagan y Drake hicieron el borrador del mensaje
de la Viajero. A Drake se le ocurre que la mejor manera
de conservar el mensaje era grabar la placa como si se
tratara de un Long Play; —jovencitos, absténgase
de reírse si no saben lo qué es un Long Play.
Entiendan, no había ni cd´s, ni ipod´s, ni nada que
tocara mp3.— Sería lo que se llama una grabación
fonográfica y ahí se podría incluir lo que Oliver
suponía que a los extraterrestes les encantaría: la
novena del corajudo y sordo músico alemán, Beethoven.
“La primera
parte genera imágenes y la segunda sonidos. Las primeras
imágenes explican el significado de nuestros números y
de nuestras unidades físicas, con el propósito de que
los extraterrestres entiendan el significado de "un
metro", "238 segundos", etc. y puedan así apreciar las
dimensiones y condiciones de nuestro planeta y de los
objetos y seres que lo pueblan. Las siguientes, hasta
completar un total de 118, muestran paisajes, plantas,
animales y, desde luego, seres humanos, solos o en grupo
y en diferentes condiciones. Una vez concluidas las
imágenes, se inician los sonidos. Hay breves saludos en
unos 200 idiomas o dialectos ("hola, ¿cómo están?",
"reciban un saludo", y cosas por el estilo) seguidos por
discursos un poco más extensos de personalidades de la
Tierra, explicando que somos pacíficos (?), que tenemos
buena voluntad, que buscamos convivir con ellos, etc. A
continuación, se escuchan sonidos característicos de
nuestro planeta: cantos de ballenas, chillidos de
delfines, la brisa entre las hojas de los árboles, ¡un
beso!... Y, finalmente, viene lo bueno: el Hit Parade
de la Tierra, es decir, la mejor música del planeta, en
opinión de Sagan y colaboradores. Son 90 minutos de
música, en los cuales se incluyen desde piezas
folklóricas africanas y de los indios navajo hasta obras
o fragmentos de obras de Bach y Beethoven (de México va
el son de mariachi "El cascabel”)”.
http://www.comoves.unam.mx/articulos/mensaestre.html
Sagan,
conspicuo encantador de serpientes convence
inmediatamente a la NASA, y en un sublime acto de fino
nepotismo, nombra al equipo que sería el corazón del
proyecto: Él mismo, Linda —su esposa de entonces—,
Timothy Ferris y Ann Druyan, que en ese tiempo eran
noviecillos. Por cierto, ¿ya leyeron el libro de Timothy
Ferris “La Aventura del Universo”? ¡Una golosina!
Bien, Ferris
tomó el cargo de productor musical —era nada menos que
editor de la revista Rolling Stone—; Ann Druyan
tomó la dirección creativa y Linda se aplicó a los
saludos multirraciales. Frank Drake, Sagan y el artista
Jon Lomberg tomaron la tarea de selección de las
pinturas. De todas las responsabilidades, la más
significativa fue la de Ann Druyan. Al pasar de los
años, Sagan comentó que se había enamorado de Ann en el
mismo instante en que la había conocido. A Sagan le
impresionaba la inteligencia de Druyan, ¡y cómo no! Vean
como un hombre brillante se rinde: En una ocasión, en
Nueva York, después de visitar museos, se fueron a cenar
al Russian Tea Room y ahí, de tanto platicar,
quedaron con la lengua enyesada; Sagan, adulador, le
dice:
— “Con ninguna
mujer, en mi vida, había tenido una plática tan
estimulante”
A lo que Ann
contesta:
— ¿Con ninguna
mujer? “¿Por qué no decir que con ningún ser
humano?
¡Órale! Tiro
más directo no se podía.
En fin. La
máquina Viajero II está a punto de abandonar
nuestro Sistema Solar. ¿Qué pasará, qué misterio habrá?
¿Encontrará la placa de Carl Sagan y su equipo,
destinatario alienígena alguno? Quien sabe. Pero que no
se diga que los terrícolas no quisimos seguir siendo
gregarios y extender nuestros lazos de amistad (?) más
allá de los confines de nuestra imaginación.
La
Noticia de hoy
Siguiendo los pasos de su compañera, la
Viajero II se encuentra en las cercanías del
límite de la heliosfera, y para sorpresa de los
científicos, se confirma que esta burbuja magnética es
asimétrica.
Cuando los
científicos determinaron que la Viajero I se
aproximaba al “frente de choque de terminación” del
Sistema Solar se empezaron a detectar partículas con
carga que se veían impulsadas hacia atrás, de nuevo
hacia el Sol, a causa del empuje de otras partículas
cargadas procedentes del exterior de nuestro Sistema
Solar. Esto sucedió cuando la Viajero I se
encontraba a aproximadamente 85 UA del sol.
En cambio, la
Viajero II empezó a detectar las partículas de
regreso cuando se encontraba a solo 76 UA del sol.
“Esto nos
indica que el frente de choque en el lugar en el que se
encuentra la Viajero II está mucho más cerca del
sol que en el lugar en el que se halla la Viajero I”,
dijo Ed Stone, científico del proyecto Viajero
del CIT (Instituto Tecnológico de California) en
Pasadena.
Los
investigadores creen que la asimetría en la heliosfera
podría deberse a un débil campo magnético interestelar
que la presiona hacia dentro en la región sur.
“La intensidad
del campo es solo de 1/100 000 la existente en la
superficie de la Tierra, pero actúa sobre un área tan
grande y sobre un gas tan ligero que de hecho empuja al
frente
de choque hacia dentro una distancia de 1.600 millones
de kilómetros”, explicó Stone.
Ambas sondas
espaciales, fueron lanzadas desde la estación de las
Fuerzas Aéreas en Cabo Cañaveral, Florida. La Viajero
II despegó el 20 de agosto de 1977, y la Viajero
I lo hizo el 5 de septiembre del mismo año.
En la
actualidad, la Viajero I se encuentra a 14.000
millones de kilómetros del sol y viaja a una velocidad
de 3,6 UA por año, mientras que la Viajero II se
encuentra a 10.460 millones de kilómetros de distancia,
y se mueve a una velocidad de 3,3 UA por año.
Una UA (Unidad Astronómica) es la distancia media que hay
entre la Tierra y el sol, es decir unos 150 millones de
kilómetros.
http://www.astroseti.org/vernew.php?codigo=2240&barra=off
Desde esta
parcela de tiempo, espacio y materia, os saluda
El Perplejo
Sideral
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