Perseus es una constelación invernal localizada en el hemisferio norte celeste, entre 30 y 60 grados al norte del ecuador celeste.

Es una constelación clásica, es decir, muy antigua (270 a. C.) y representa al héroe que rescató a Andrómeda de las fauces del monstruo Cetus. Mitológicamente, Perseus es el hijo de Zeus y Danae. Danae había sido aislada por su padre en una torre para que ningún hombre la tocara, pero no contó con los poderes del dios supremo, que, convertido en una lluvia de monedas de oro, la alcanzó. Perseus creció bajo la gracia de los dioses, pero era un tipo pobre y los hombres se burlaban de él. Para demostrar su valor, Perseus aceptó el reto de regalar al rey Polydectes la cabeza de la Gorgona Medusa, una mujer cuya belleza había sido transformada en una criatura desfigurada, con serpientes en su cabeza. Una sola mirada a sus ojos bastaba para que cualquiera fuera convertido en piedra. El ofrecimiento fue motivo para que hicieran aún más mofa de él, y el rey lo expulsó del palacio y de la isla Seriphos, mientras no cumpliera su palabra. En realidad, todo era una trampa, pues Polydectes deseaba tomar a Danae, la madre de Perseus, por esposa.

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Pero Perseus no fue abandonado a su suerte: Mercurio –el dios mensajero- y Minerva –diosa de la sabiduría- acudieron en su ayuda. Ellos lo guiaron hasta la Tierra de las Hespérides (hijas de la Noche y la Eterna Oscuridad). Minerva advirtió a Perseus que evitara verla directamente y -además de una espada mágica- le dio su reluciente escudo, para ver el inofensivo reflejo de Medusa en él. Mercurio le dio sus sandalias aladas para que pudiera volar. Perseus viajó hacia la estrella polar, hacia un lugar donde los rayos del Sol ya no llegaban. (Nota: en los polos se experimentan alternadamente 6 meses de noche) En estas gélidas tierras, recibió instrucciones de viajar al sur, al polo opuesto y encontrar a Atlas. Ahí, Atlas le entregó un casco que volvía invisible a quien lo portara. De vuelta al norte, a las Hespérides (¡Qué buenas le salieron las sandalias a Perseus!) Perseus se acercó a Medusa guiado por el reflejo del escudo y –cuando encontró el momento oportuno- asestó un golpe con la espada cortando la cabeza de Medusa.

La constelación de Perseus representa esta acción: Perseus tiene en una mano la espada alzada y en otra sostiene la cabeza recién cortada de Medusa. La cabeza de Medusa está formada por cinco estrellas, dos se ellas son los ojos y uno de ellos ¡aún le parpadea! (¿Será como las gallinas, que no se mueren a la primera?) Esta es la estrella Algol, una estrella variable, que cambia periódicamente de brillo.

Evitando mirar el rostro de Medusa, Perseus metió la cabeza cortada en un costal. Primero se dirigió a cumplir una promesa que le había hecho a Atlas. Cansado de cargar la esfera celeste sobre su lomo, el viejo Atlas quería descansar para siempre, y cuando Perseus le mostró la cabeza de Medusa, Atlas quedó convertido en piedra (en las montañas Atlas que se erigen en África).

Camino a la isla Seriphos, Perseus pasó sobre el reino de Cepheus y Cassiopeia, al tiempo que el monstruo marino Cetus se disponía a devorar a su hija Andromeda. Perseus descubrió nuevamente el rostro de Medusa y convirtió a la bestia en piedra, salvando así a la princesa.

Recién casado con Andromeda, Perseus regresó con su madre Danae, siete años después de haber emprendido la aventura (las sandalias eran mágicas, pero no muy rápidas, que digamos) y se presentó ante el rey Polydectes y su corte. Cuando sacó la cabeza de Medusa, todos los que se burlaron de él quedaron convertidos en piedra.

Los persas se decían descendientes de Perseus, raíz de su nombre.

Los chinos veían en las estrellas de Perseus al barco T’ien-Tchounen, recordatorio de que su aparición anunciaba la época de lluvias e inundaciones.

En la bóveda celeste, Perseus aparece acompañado de constelaciones relacionadas con sus aventuras: Sus suegros Cassiopeia y Cepheus, su esposa Andromeda, el monstruo marino Cetus y su caballo alado Pegasus.

El plano de la Vía Láctea -nuestra galaxia- pasa por la constelación, de manera que no es de sorprender que Perseus esté decorado con bellas nebulosas y cúmulos abiertos como la nebulosa de California (NGC 1499), la nebulosa de la Pequeña Mancuerna (Messier 76), el Cúmulo Doble de Perseus (NGC 869 y 884), Messier 34 y el cúmulo de Alpha Persei (Melotte 20). Otros objetos celestes en Perseus, visibles en cualquier telescopio son: NGC 1444, NGC 1528, NGC 1545, NGC 1582 y NGC 1432. El brazo espiral de la Vía Láctea que se encuentra rodeando al Sistema Solar recibe el nombre de “Brazo de Perseo”.

Perseus también es reconocido porque en él se aloja el radiante de una lluvia de meteoros que aparece cada año en el mes de agosto: las Perséidas, alrededor del 12 y 13 de agosto.

La constelación no guarda ninguna semejanza con el personaje; más bien destaca una sola estrella –Alpha Persei, o Mirfak- de la que se desprenden tres cadenas de estrellas: una en dirección de las Pléyades, otra en dirección a Algol y otra hacia la constelación de Cassiopeia.

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El autor es vicepresidente y miembro honorario de la Sociedad Astronómica del Planetario Alfa, así como director de ASTRONOMOS.ORG www.astronomos.org Puedes reproducir este artículo libremente de manera total o parcial, siempre que se de crédito al autor y se indiquen sus correos electrónicos: pablo@astronomos.org, pablolonnie@yahoo.com.mx . Si detectas un error, favor de enviar correcciones y sugerencias a estos mismos.