El astrónomo francés Charles Messier, era un incansable cazador de cometas. Pasaba noches completas revisando el cielo en busca de objetos difusos y nebulosos que le permitieran descubrir un cometa. Frecuentemente, se topaba con uno de estos objetos y pasaba ratos esperando captar su movimiento, para finalmente descubrir que no era un cometa, sino nebulosidades visibles en el cielo. Ante tal problema,  decidió hacer un catálogo para evitar tales confusiones. En 1774, publicó el Catálogo de Nebulosas y Cúmulos de Estrellas. Messier resolvió su problema y logró descubrir algunos cometas, pero nadie lo recuerda por eso, sino por su famoso catálogo que permite ubicar los objetos de cielo profundo más accesibles a telescopios pequeños. Desde 1980, muchos grupos realizan en la segunda quincena de marzo el Maratón Messier, consistente en intentar observar en una sola noche los 110 objetos de este catálogo.