John Glenn no sólo fue el tercer astronauta estadounidense y el primero en orbitar a la Tierra, sino que también se convirtió en el ser humano más longevo en viajar al espacio. En octubre de 1998, Glenn fue enviado a orbitar la Tierra después de 35 años de su primer vuelo, ya con 77 años de edad, a bordo del trasbordador espacial Discovery. Su vuelo de nueve días, permitió estudiar los efectos de la micro-gravedad y el espacio sobre organismos ancianos y así poder documentar efectos posibles en el futuro de la exploración espacial con personas de edad avanzada.