Lanzo una carta al aire, ¿Adónde irá?, No me importa…
El Indio Perplejo

Cuándo apenas era un jovencito mi mama me decía, mira hijito: cuando estés fuera de casa, una carta a la semana, deberás de escribir. En varios años fuera de casa, escribí dos veces, lo cuál me acarreó una letanía de sermones, que ayudaron a que mi carácter de olvidadizo, irresponsable e indiferente se forjara cual acero al fuego.

Para resarcir un poquito la culpa, acepto la invitación del Proyecto KEO de escribirle a los hombres (y mujeres) del mañana; ¿De qué se trata este proyecto?

KEO es un proyecto con fines no lucrativos, abierto a todos, y se realiza gracias a la contribución benévola de numerosos profesionales, individuos, empresas e instituciones, que aportan generosamente al proyecto sus conocimientos.

El proyecto KEO pone a disposición del público en general la posibilidad de escribir hasta en cuatro páginas, un mensaje a “alguien” que se encuentre una pelota viajera —de casi un metro de diámetro, construida en materiales adecuados y convenientes, como el tungsteno, titanio y aluminio, para que no sea víctima de algún micro meteorito—, y que viajará en una órbita tal, que al lanzarse desde la tierra, hará un recorrido por el espacio, regresando a su lugar de origen, de acuerdo a las leyes de la física, dentro de 50,000 años.

¡wow! La bolita contendrá lo que se le ha dado en llamarse la “Biblioteca de Alejandría Contemporanea”, en alusión a la gran biblioteca fundada por Alexandro, estimado maestro de la conquista.

KEO no tiene energía propia. Es un satélite pasivo, es decir que no tiene ninguna instrumentación activa a bordo. Una vez inyectado en su órbita, proseguirá su trayectoria durante unos 50.000 años antes de volver a encontrar su suelo natal, bajo el efecto conjugado de las leyes de la naturaleza (leyes de la balística, atracción lunar y planetaria, presión de radiación solar y frenaje debido a la atmósfera terrestre residual).

Los Directores del proyecto nos avisan que: Llevado a cabo fuera de cualquier lógica comercial, KEO es un proyecto humanista y universal, abierto a todos y debe entenderse como un verdadero “regalo de los Hombres de hoy a los Hombres de mañana”.

La Biblioteca contendrá información histórica oficial, cuya recopilación está a cargo de un grupo de sabios de lo más nice; Además, se quiere que los mensajes destinados a KEO sean:—lo más numerosos posible,— representativos de la comunidad humana en su conjunto para atestiguar nuestras diversidades individuales y el abanico de las diversidades culturales presentes ahora sobre nuestro planeta en este comienzo del tercero milenio

Por eso y por mucho más, he decidido hacer mi pequeña contribución a la Biblioteca Cibernética, esperando que mi misiva sea leída dentro de 50,000 años, o antes, si es abducida por algún alienígena voyerista.

He aquí pues, mi carta:

Estimados Señores o Señoras, por si acaso ya se empoderaron, según hace años decía Marta. —ya encontrarán detalles de ella en la historia oficial—

Escribir a mis tías las gordas, cuando era estudiante, no me apetecía, pero escribirles a ustedes, que se encuentran a 50,000 años de distancia, lo encuentro interesante, ya que una vez leída la misiva no se admite reclamación.

Bien, déjenme decirles que somos una especia humana sui generis ya que aunque estamos clasificados por los expertos dentro —y en la cúspide— del reino animal, lo cuál acepto solo porque conozco personajes que por sus inclinaciones a las actividades nocturnas hacen de la licantropía —los que se hacen lobos—y de la boantropía —los que se hacen bueyes— un estilo de vida. Hay, sin embargo, cuestiones de conducta que realmente me hacen dudar que pertenezcamos al reino animal. Es decir, ¡pobres animalitos, que culpa tienen!

Miren, dejen les planteo porqué no creo que seamos animalitos:

Nunca he visto ni leído, conocido o enterado por ningún medio escrito o electrónico —Discovery, Animal Planet, Natio, Times, Selecciones del Readers Digest,— que la señora leona no le quiera preparar la comida al viejón; Tampoco que la elefanta le diga al paquidermo que paquiduerma no se va a poder, ya que le duele la cabeza, ¿Se imaginan tremendo dolorzazo?; Y menos he sabido que el tigre llegue borracho pateando la cueva, pidiendo menudo de antílope para cenar y lanzando zarpazos a la tigresa —bueno, aquí hemos sabido de un Pato que golpea a la Tigresa, y ésta no se lo come (?)—.

Los animalitos siempre acarician a sus cachorros, y ni el hocicón del cocodrilo es capaz de gritarles mariquitas sin calzones, ya que él mismo se transforma en dulce nana para cuidar a sus pequeñas lagartijitas ; El águila no abandona el nido, sino que alimenta al polluelo hasta que puede volar, lo anima, lo prepara y lo libera. El animal que piensa (?) ni anima, ni enseña ni libera; esclaviza, aprisiona, encarcela.

¿De dónde somos animalitos? Ellos si acaso, se purgan, el hombre se droga; ¿Han sabido de un León en AA, drogado, o siquiátrico? Cuando enloquecen ha sido por la cercanía con el hombre; Cuando el inteligente encierra en una jaula al no pensante, este adquiere neurosis, conductas de stress, de angustia y actitudes parecidas al hombre. Los animales no tienen crisis de identidad. Se asumen tal y como son. ¿Han sabido de un león que quiera ser jirafa ó de un elefante dark, punketo o travesti? Bueno, el tigre albino de Sigfried se veía medio Liberace, ¿no?

Los animales no son impuntuales o malagradecidos, —Los elefantes van seguido a su panteón a acariciar los huesos de sus seres ya idos—

En el Serengueti no hay genocidios; Se mata para sobrevivir; entre nosotros, se mata por deporte, saña, locura, negocio o simplemente por placer.

Hemos los inteligentes (sic) cimentado el crecimiento (recontra-sic) del planeta con acciones que ni los osos polares, leones, elefantes, hienas, tigres de bengala, hipopótamos, cocodrilos, perros y monstruos de Tasmania juntos podrían alcanzar a las del hombre. ¿Qué animal se puede comparar a Nerón, Calígula, Stalin, Mussolini ó Hitler? ¿Qué asociación animal puede lograr la aniquilación de sus congéneres —se habla de millones—como lo logró la Santa Inquisición, que torturó y aniquiló a más personas que la Primera y Segunda Guerra Mundial, juntas?

Les aviso que el hombre supo diseñar y construir complicadísimos sistemas y circuitos electrónicos capaces de lograr comunicación con satélites orbitales, pero no supo establecer comunicación con sus padres, hijos o vecinos. Aprendió a enviar sofisticadas naves que viajaron millones de kilómetros para que trajeran datos primigenios del Sol, con el fin de conocer la edad del Universo, pero no supo o no pudo recordar la fecha de su aniversario de bodas o la edad de su esposa.

El hombre supo conquistar el espacio exterior de su planeta, pero no el espacio interior de su propio ser. Fue capaz de gobernar las fuerzas de la naturaleza, pero incapaz de gobernar su fuerza de voluntad. Capaces de controlar (?) la energía atómica, pero incapaces de controlar la energía sexual. Capaces de dejar el mundo sin vida, pero incapaces de dejar un vicio. (Badenas, 143)

El hombre aprendió a vencer la fuerza de gravedad (por eso están leyendo esta carta), pero no la fuerza de la costumbre. Supimos conducir los más sofisticados vehículos, incluso espaciales, pero no supimos conducirnos a nosotros mismos. Vencimos casi todas las epidemias, pero casi ninguno de nuestros prejuicios. (Ibid)

Hasta el momento de enviar mi carta, no ha habido evidencia científica de vida extraterrestre. Sin embargo, creo que la hay. Es muy probable que ustedes que están leyendo mi carta, lo sean. No los culpo si no se presentaron ante nosotros, ¿De qué hubiésemos platicado?

El silencio de su parte, fue la mejor evidencia de vida inteligente extraterrestre, según decía un clásico de nuestra época, llamada Mafalda. Por cierto, espero que los sabios que conformaron la Enciclopedia hayan incluido alguno de sus libros.

Mis cuatro páginas se agotaron, pero me alcanza para escribir que mi amiga Alex me pidió que les dijera que de seguro todavía el novio deja plantadas a las niñas, que los hombres son unos papanatas, que las maestras de biología son unas hienas y que la soledad no tiene gentilicio. Servida amiga.

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Carlos Raúl López Soberanes es miembro de la Sociedad Astronómica del Planetario Alfa por misericordia de sus amigos, ya que últimamente se ha convertido por razones ajenas a él, en cometa de periodo corto. —A veces largo— Es miembro fundador del Centro de Astronomía y Ciencias de la Tierra, A.C. Hace algunos años fundó con Pablo Lonnie Pacheco el site de divulgación www.astronomos.org, donde Lonnie enseña astronomía y él se divierte armando y desarmando la página web y escribiendo temas relacionados con la astronomía bajo el seudónimo de El Perplejo Sideral. Puedes leer más información de él en la sección autores de este sitio Web