Hoy se cumplen 152 años de la observación de la primera ráfaga o tormenta solar realizada por el astrónomo aficionado inglés Richard Carrington en 1859. Realizaba su observación rutinaria de manchas solares con un telescopio óptico sencillo. Repentinamente, percibió que aparecía un punto brillante en medio de un grupo de manchas. Asombrado por tal suceso que nunca había observado, corrió en busca de su compañero Richard Hodgson para que observara el fenómeno pero, para su desilusión, el punto había desaparecido. Carrington no sabía que había observado una ráfaga tan grande que podía verse en el visible y que habría de provocar perturbaciones en el campo magnético terrestre.