El Perplejo Sideral.

Qué particular figura la del señor Einstein, que ya forma parte del imaginario colectivo. Es tan celebérrimo que compite con la imagen de cualquier rock star, escritor, político o chica socialité. Por cierto, deliciosa aquella anécdota-rumor-trascendido de que tuvo sus queveres con Marilyn Monroe, he aquí una breve charla entre ellos: “La actriz se dirigió al físico y le propuso jocosamente: “¡No opina, profesor, que deberíamos tener un hijo juntos; así el niño tendría mi apariencia y su inteligencia!”. A lo que Einstein respondió: “Lo que me preocupa, querida señorita, es que el experimento ocurra al revés”.

Sin embargo, ser tan conocido no significa ser comprendido. En un encuentro con Charles Chaplin, la gente se arremolinaba alrededor de los dos personajes. Einstein, viendo la simpatía que Chaplin generaba, le dice admirado. “Me impresiona que la gente le reconozca por lo que usted hace…” a lo que el famoso mimo le replica, “Mas me impresiona que tantísima gente lo admire a usted, ¡y la mayoría no entiende ni sabe que fue lo que usted hizo!”

O aquella otra historia del astrómo real sir Arthur Eddington, al que le preguntan que si “(…) es cierto que sólo existen en el planeta tres personas que entienden la Teoría de la Relatividad de Einstein. Eddington hace un ejercicio de abstracción, se aleja del sistema solar, hace gesto de estar en algún exoplaneta aun no descubierto. El reportero, impaciente, le habla para regresarlo al mundo real y entonces el elegante astrónomo explica: espéreme estoy tratando de adivinar quién puede ser esa tercera persona”

¿Cuántas personas entenderán los postulados científicos de Einstein despues de más cien años de haberse expuesto? Si la TV saliera a la calle a preguntar, no cuál es la postura social de Niurka o los éxitos de Gloria Trevi, sino qué significa la Teoría de Einstein, ¿cuántos sabrían la respuesta? Es más, si los reporteros fueran a las escuelas —de todos los niveles— ¿Cuántos maestros la sabrían? ¿Los reporteros tendrían primero que enterderla? ¿Juay de Rito? —Una vez fui llamado por el maestro de sexto de primaria de mi hijo, para que le explicara porque mi niño le decía al salón que la luna era de color negro, ¡cuando evidentemente era blanca! ergo, mi hijo era un mentiroso—

Bueno, tampoco el viejo era fácil de entender. Mire lo que decía, por ejemplo:

“Me gustaría saber cómo creo Dios este mundo. No me interesa este o aquel fenómeno. El espectro de este o aquel elemento. Lo que quiero conocer son Sus pensamientos, el resto son detalles…”

“(…) Una vez que se ha reconocido la validez de este modo de pensamiento, los resultados finales parecen casi sencillos; todo estudiante inteligente puede comprenderlos sin mucha dificultad. Pero los años de búsqueda en la oscuridad de una verdad que uno intuye pero no puede expresar, el intenso deseo y las alternancias de confianza en si mismo y de duda, hasta que uno llega a la comprensión, sólo los conoce quien los ha experimentado por sí mismo”.

Ah, pues que bueno. .

Si el dominio de Newton era el de las estrellas y los planetas, el de Einstein se extendió desde el centro de las estrellas hasta la geometría del cosmos como un todo (Ferris, 141).

La relatividad general afirma que un objeto grande como la Tierra o el Sol, deforma el espacio a su alrededor, y que la gravedad no es más que el resultado de esa deformación. (Calle, 18)]

En fin.

Un día 18 de abril, pero de 1955, falleció el físico alemán Albert Einstein en Princeton, New Jersey, Estados Unidos a la edad de 76 años. Eintein residía en Estados Unidos desde 1932, ante el advenimiento de la Alemania nazi. Por su origen judío, sus colegas le recomendaron abandonar Alemania ante el riesgo de que fuese arrestado por las huestes nazis. De hecho, su casa fue violentada, sus libros quemados y durante todo el período hitleriano se le hostigó. Einstein habría de dedicarse a dar conferencias y trabajar en sus investigaciones en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton hasta el final de sus días. Su muerte fue ocasionada por un aneurisma y se comenta que en su fase agónica su enfermera escuchó sus últimas palabras pero al ser pronunciadas en alemán, no las comprendió. Fue cremado y su cerebro es celosamente guardado para estudios.

Me despido con otra lindura de este personaje:

En 1919, Einstein fue invitado por el inglés lord Haldane a compartir una velada con diferentes personalidades. Entre éstas había un aristócrata muy interesado en los trabajos del físico. Tras una larga conversación, el inglés explicó a Einstein que había perdido recientemente a su mayordomo y que aún no había encontrado un sustituto. “La raya del pantalón la he tenido que hacer yo mismo, y el planchado me ha costado casi dos horas. A lo que Einstein comentó: “Me lo va a decir a mí. ¿Ve usted estas arrugas de mi pantalón? ¡Pues he tardado casi cinco años en conseguirlas!” (Qué divertida es la ciencia)

Nos vemos en algun espacio tiempo.

El Perplejo Sideral


Albert Einstein: Biografia (1) por raulespert