LA NOCHE DE LAS ESTRELLAS
Sábado 31 de Enero de 2009
Por Alfonso Treviño
Sociedad Astronómica del Planetario Alfa

El evento de la noche de las estrellas o la nuit des étoiles, como se le conoce en Francia, país que vio nacer este evento que ya lleva varios años llevándose a cabo, en esta ocasión formó parte de las actividades que la SAPA organizó en el marco del Año Internacional de la Astronomía.

Para ello se manejaron eventos en tres sedes: Boca de Potrerillos, en Mina, básicamente el evento fue de arqueo-astronomía, para que el público conociera los petroglifos que se han hallado en la zona; el Planetario Alfa y el Parque Fundidora, en estas dos últimas sedes las actividades fueron de observación astronómica, invitando al público a mirar a través de los telescopios.

Yo me apunté para la sede del planetario y se me asignó la estación dedicada al cúmulo doble de Perseo.
La noche anterior al evento Pepe Narro y Carmen Montemayor pasaron a mi casa y empacamos mi equipo —un LX90 de 8” de Meade Instruments— en su camioneta y nos dirigimos al planetario para ver los últimos detalles y realizar un simulacro del evento, el cual finalmente no se hizo dado lo nublado que estaba el cielo.
El día del evento pasaron Pepe y Carmen por mí a eso de las 4 de la tarde. No hubo que cargar equipo, pues ya estaban los telescopios en la camioneta de Pepe. Al llegar desempacamos todo y nos dispusimos a montar nuestros equipos.

Mi estación, al igual que las de Pepe y Carmen, estaba en la periferia de la fuente que se encuentra a la entrada del museo. Mientras que Pepe y Carmen estaban relativamente cerca de Manuel, Ivett y otros compañeros, yo estaba solo, por lo que no dejé mi estación, pues no había quien le echara un ojo. Más tarde llegó Rosa María y montó su telescopio al lado del mío, por lo que ya teníamos quien cuidara la estación de uno si el otro tenía que ausentarse para ir al baño o comprar una soda.

Llegó la tarde y el cielo estaba semi-nublado; las estrellas para alineación o no estaban visibles o las tapaban los árboles o la estructura del museo, por lo que no fue fácil alinear los telescopios. Finalmente decidí por alinear a ciegas, pedirle al AutoStar que llevara mi telescopio hacia la Luna, pero como no le atinó, la centré manualmente y le pedí al telescopio que se sincronizara con ella.

De esa forma ya podía ofrecer algo al publico, al cual al principio tuve que decepcionar al no haber podido alinear con éxito mi equipo. Se formó una larga fila para observar la Luna y la gente salía muy contenta.
Fue en esos momentos cuando varios equipos de alumnos de secundaria y/o preparatoria aprovecharon para entrevistarme para que pudieran cumplir con una tarea. Básicamente me preguntaban cuál había sido la causa por la que se había despertado mi interés en la astronomía, preguntas relacionadas con el evento y corrigiendo a aquellos que pensaban que el evento era una lluvia de estrellas.

Más tarde llegaron mis papás y mi hermana. Mis papás pocas veces habían visto algo a través del telescopio, y mi hermana nunca había tenido esa oportunidad, por lo que quedaron muy impresionados por la experiencia.

En eso salieron ya algunas estrellas para poder alinear y una vez que este proceso quedó realizado, por petición de mi mamá puse M42, la nebulosa de Orión, la cual la mostré a algunas personas que hicieron fila en mi estación. Sin embargo, dado que otros compañeros en el área de la fuente tenían asignado ese objeto, me dirigí a los pocos minutos al objeto que me tocaba: el cúmulo doble de Perseo.

Había mucha contaminación lumínica, a pesar de que las luces del museo habían sido apagadas, pues la luz de la ciudad se alcanzaba a ver. La verdad, yo no pude ver el cúmulo a simple vista por causa de esta contaminación, y por lo visto la gente que estuvo en mi estación tampoco, pues lo que más les maravillaba era ver un objeto a través del telescopio que ellos no podían ver en el cielo.

Durante el rato que estuve mostrando este objeto recibí varias preguntas, casi todas relacionadas con la naturaleza del objeto y alguna que otra pregunta astronómica relacionada con algún otro tema. Nadie me preguntó quién era Perseo, lo que me dice que la gente en general sí tiene algo de conocimiento general de mitología griega, aunque eso no me impidió comentar de vez en cuando un poco sobre este héroe mitológico a quienes veía con cara de querer saber más.

Después de las once de la noche la afluencia de gente a mi estación fue bajando poco a poco y alrededor de la medianoche me quedé solo, por lo que me dediqué a echarle una ojeada a Saturno, pero nadie pasó ya por ahí para mostrárselo.

Desconozco a qué hora prendieron las luces, pero tan pronto lo hicieron desmontamos y guardamos todo en la camioneta de Pepe.

Creo que, a pesar de los problemas que hayamos tenido, el evento fue todo un éxito. De hecho, muchas personas me preguntaban qué cuándo se iba a repetir o la frecuencia con la que montábamos equipos en el planetario.

Me siento muy satisfecho de los resultados.
Hasta la próxima
Alfonso Treviño